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Citroën cambia de estrategia con el C4 Cactus… Te explicamos por qué

  • El nuevo modelo de la marca francesa abandona las bolsas de aire de las puertas y los colores más llamativos para parecerse más a un compacto y no tanto a un SUV y no competir así con el C3 Aircross.

Citroën cambia de estrategia con el C4 Cactus… Te explicamos por qué Citroën cambia de estrategia con el C4 Cactus… Te explicamos por qué

Citroën cambia de estrategia con el C4 Cactus… Te explicamos por qué

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Es curioso ver cómo una marca de automóviles reposiciona uno de sus modelos que acaba de salir a la venta. Hablamos de la marca Citroën y del modelo C4 Cactus.

Este coche fue lanzado en 2014 como un SUV o todocamino urbano que se caracterizaba por su aspecto desenfadado –con unas bolsas de aire en las puertas llamadas airbumps y unos colores de la carrocería como el amarillo que resultaban cuanto menos llamativos-.

Pues bien, hoy en día, de aquello por lo que se caracterizaba este modelo no queda nada o prácticamente nada. Lo acabamos de comprobar en el relanzamiento de este modelo que se fabrica en la planta de Villaverde (Madrid) en exclusiva para todo el mundo y a un ritmo previsto de unas 90.000 unidades al año.

Y es que el nuevo Citroën C4 Cactus 2018, que llega a los concesionarios el próximo 5 de marzo, ni es un SUV, ni tiene el color amarillo, ni los denominados airbumps tienen tanto protagonismo.

No obstante, vayamos por partes para explicar qué ha pasado en Citroën para tomar esta decisión. Lo primero que hay que tener en cuenta es que el C4 Cactus ha tenido un posicionamiento algo difícil desde el principio.

Para empezar, por tamaño, con sus 4,15 metros, se sitúa a medio camino entre los más pequeños (utilitarios) y los modelos medianos (compactos).

A ello había que añadir que su carrocería también era una mezcla entre un turismo y un SUV urbano. Y a ello había que sumar que este C4 Cactus de 2014 no se caracterizaba precisamente ni por su confort de marcha, ni por la calidad de los acabados.

¿Y esto que ha provocado? Pues que el nivel de ventas del Citroën C4 Cactus ha sido elevado (38.000 unidades en los últimos cuatro años en España) pero no sobrecogedor.

Y si a eso le sumas que acaba de llegar a la marca un Citroën C3 Picasso que también compite entre los SUV urbanos y que el C4 convencional está a punto de desaparecer –deja de venderse en 2018- pues entonces es cuando entendemos este nuevo reposicionamiento del C4 Cactus.

¿Y en qué consiste este reposicionamiento? Pues que ahora Citroën considera al C4 Cactus más un compacto que un SUV y le ha dotado de una estética más señorial, además de dotarle de un mayor confort de viaje.

En este sentido, para hacerle más parecido a un compacto que a una berlina, Citroën ha abandonado las barras en el techo y las mencionadas bolsas de aire de las puertas (airbumps), que han sido colocadas en la parte inferior para pasar ahora prácticamente inadvertidas. Este rediseño, junto con el abandono de los colores más llamativos por otros más ‘serios’, ha permitido a Citroën reorientar el modelo.

Al volante

Una vez que tenemos claro la nueva estética y el nuevo posicionamiento del modelo, toca ponerse al volante para comprobar el mayor refinamiento en el confort de marcha. Es entonces cuando de las motorizaciones disponibles (de gasolina con 82, 110 y 130 CV y diésel de 100 CV) optamos por la más potente de gasolina.

Antes de iniciar la marcha, comprobamos que aunque la carrocería sí cambia –el 90% de las zonas exteriores según la marca- la habitabilidad de este modelo no ha cambiado. En este sentido, recordamos que mantiene la estructura del anterior Cactus, el modelo lanzado en 2014.

Y otro aspecto que tampoco cambia en este modelo y que ya fue criticado en el anterior C4 Cactus han sido las ventanillas de compás de la segunda fila. Sí ha mejorado Citroën la calidad de los asientos. Ahora presentan un mullido más confortable y ergonómico.

Es el momento de iniciar la marcha. Y aquí también comprobamos que Citroën ha mejorado el C4 Cactus. Ahora también ofrece un mayor confort de viaje.

Esto se debe a las nuevas suspensiones, un sistema que Citroën presenta como innovador por las numerosas patentes registradas y que consiste en que, tanto en comprensión como en extensión –gracias a unos nuevos topes hidráulicos- los amortiguadores son más firmes, menos rebotones y, a la vez, más cómodos.

También apreciamos que ahora en este modelo se cuelan menos ruidos de rodadura y aerodinámicos. Esto se debe al mayor grosor de la luneta trasera, de las ventanas, a la mejorada acústica del parabrisas y los nuevos sellados de las puertas, entre otras mejoras.

Respecto al motor, obtiene un notable alto. Empuja con relativa fuerza, es progresivo y se puede estirar bien. Esto significa que tanto en ciudad como en autopista ofrece un buen comportamiento, con una caja manual de seis velocidades. Eso sí, como todo buen tres cilindros hay que estirarlo un poco para sacar lo mejor del propulsor.

Una vez de vuelta al lugar de origen es hora de comprobar el precio. Y aquí sí que tenemos que reconocer que el C4 Cactus es un modelo interesante. Entre otras cosas porque su precio de partida comienza en los 13.500 euros.

Una cifra interesante ya que de serie cuenta con elementos de seguridad como el ESP, 6 Airbags, detector de presión de los neumáticos y de otros de confort como la pantalla táctil de 7 pulgadas, USB y aire acondicionado, entre otros.

Para optar a un mayor equipamiento, tanto en confort como en seguridad, habrá que ir a los equipamientos más completos o incluso a los elementos opcionales.

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