Los tesoros de Indiana Jones

  • Ahora es una calavera de cristal, pero antes fueron el Arca de la Alianza, el Santo Grial o las piedras de Sankara. ¿Dónde están en realidad?

El verdadero tesoro resultó ser el propio Indiana Jones, que amasó más de 1.100 millones de dólares en las taquillas, pero los misterios del Santo Grial, la calavera de cristal y el Arca de la Alianza siguen siendo objeto de debate arqueológico.

Aunque la hábil narración de Steven Spielberg haya cerrado con convicción cada aventura del arqueólogo más famoso y atlético del cine, las excusas sobre las que ha hilado la ahora tetralogía de Indiana Jones buscan todavía la explicación definitiva para desvelar los enigmas.

Todo empezó con el Arca de la Alianza que, ateniéndonos al desenlace de En busca del arca perdida (1981), permanece en un almacén de Estados Unidos camuflada entre objetos sin especial valor. En realidad, el paradero del cofre de acacia negra, en el que según el Antiguo Testamento se guardan las tablas de la ley que Moisés recibió de Dios en el Monte Sinaí, sigue siendo un misterio. La Biblia pierde la trayectoria del arca en la época del rey Salomón, y aunque hay teorías que afirman que permanece oculta en Jordania, estudios arqueológicos desvían el punto de mira hacia Etiopía.

Recientemente, investigadores de la Universidad de Hamburgo han encontrado allí restos del palacio de la legendaria reina de Saba en la ciudad santa de Axum, en el estado federado de Tigray, al norte del país. La religión Copta de Etiopía asegura que de la breve relación entre la reina de Saba y el rey Salomón nació un hijo, el futuro Menelik I, rey de Etiopía, quien presuntamente llevó el Arca de la Alianza desde Israel a su país y la guardó durante largo tiempo en el templo ahora descubierto.

Pero la cotizada reliquia, según se cree en Etiopía, estaría actualmente en la Iglesia de Nuestra Señora de Sión, en Axum, donde es custodiada por la única persona autorizada para verla o tocarla, un sacerdote descendiente directo de los levitas, la tribu de Israel responsable de su cuidado desde que fue construida para acoger los Diez Mandamientos.

En 1989, Harrison Ford, con ayuda de su padre, interpretado por Sean Connery, buscaba otra reliquia: el Santo Grial, la copa en la que Jesucristo bebió el vino en La Última Cena y que, según la imaginación de Lucas y Spielberg, estaba tallada en la madera que había trabajado San José. Aunque en la película acababa escurriéndose entre las grietas de un templo en Alejandreta (actual Turquía), su existencia es más dudosa debido a la ausencia de referencias directas en La Biblia.

En el siglo XIII, Wolfram von Eschenbach desató la presumible leyenda con su poema épico Parzival, inspirador de la ópera Parsifal de Wagner, y la primera tentativa de vincular el Santo Grial con la orden de los templarios y las cruzadas medievales. De hecho, los caballeros italianos de esta orden aseguraron en 1995 que el legendario cáliz se encontraba bajo su custodia en Roma desde los años 70, en contraposición al descubrimiento del psicólogo británico Graham Phillips, quien aseguró haber encontrado el legendario cáliz en un viejo desván de una casa de campo de Rugby (Inglaterra).

España también ha explotado las posibilidades turísticas del Santo Grial, hasta el punto de que la Catedral de Valencia asegura albergar el original y como tal fue utilizado en 2006 por el Papa Benedicto XVI en su visita a la ciudad.

Indiana Jones y el templo maldito (1984) es la única de la saga que busca un trofeo ficticio -las piedras de Sankara, poseedoras de energía suficiente para dominar el mundo- aunque estuvo protagonizada por la secta de la India colonial Thugge, una de las más enigmáticas y sanguinarias de la historia.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios