Magdalena de Suecia, un real mal de amores

Magdalena de Suecia no se encuentra bien. La princesa aún no ha superado la ruptura con su novio desde hacía ocho años, Jonas Bergström, con el que, además, iba a casarse. De ahí que, últimamente, la casa real sueca se haya visto obligada incluso a cancelar compromisos oficiales de la más pequeña de Palacio. Su tristeza, de agravarse en las próximas semanas, podría llegar a ser preocupante.

La portavoz de la casa real sueca, Nina Eldh, reconoció la semana pasada al tabloide Aftonbladet que el motivo de su ausencia en la inauguración de la Semana de Suecia, en Estados Unidos, era su estado anímico. "Magdalena no se encuentra bien. No se escapó a Estados Unidos, sino que era un viaje planeado. Pero la extrema exposición a la que ha estado sometida hace que necesite recuperar fuerzas".

Se refería al 'acoso' por parte de los medios de comunicación a que ha estado sometida la princesa durante los días que ha tenido libre y que aprovechó para hacer compras en Nueva York, antes del acto al que tenía previsto acudir en Seattle. Eso sí, también tuvo tiempo para la Fundación para los Niños del Mundo, creada en 1999 por su madre, la reina Silvia, y con la que la familia real sueca colabora cada vez que puede.

Pero la presión ha sido constante desde que, a finales de abril, se hiciera pública la suspensión de la boda y, luego, la ruptura de la princesa y el abogado. Desde ese momento, los detalles de esta separación han centrado las páginas de la prensa sueca y de medio mundo. Si las historias sobre la crisis de la pareja ocupaban ya la atención mediática, más aún después de hacerse oficiales los rumores. Las especulaciones sobre las razones que han llevado a poner fin a su relación señalan, en su mayoría, la afición de Jonas a frecuentar la noche de Estocolmo con sus amigos como el motivo principal. Tampoco ayudó la decisión de la princesa Magdalena de viajar con más frecuencia a Nueva York y Londres, lo que a su vez hizo que Jonas se decantara por salir aún más de noche con sus amigos. Aunque la mayoría de las fuentes (todas anónimas) apuntan a que fue Magdalena la que rompió la relación, algunas pocas señalan lo contrario, que él quiso romper el compromiso en vez de mantener las apariencias.

El propio abogado quiso, también, informar a los medios de comunicación de que la relación con la princesa estaba rota cuando se hizo público su supuesto romance de hace un año con una joven modelo noruega. Pero la casa real lo convenció de que esperara unos días para que la princesa se encontrara fuera del país mientras se difundía la noticia de la ruptura. Así fue al final.

Ahora la princesa ve cómo se ha ido al traste una relación de ocho años y ha decidido apartarse por un tiempo de la vida pública. Necesita tiempo para ella misma y para pensar sobre su futuro.

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