La violencia machista golpea la campaña

  • La lacra se hace un hueco en los mítines tras el 'martes negro' · El PP expulsa a un concejal condenado por malos tratos

Laura, María Victoria, Virma y María José. Son las últimas de la larga lista de víctimas de la violencia machista en este país. Fueron asesinadas hace tres días, ese martes negro, la jornada más trágica (otras dos mujeres fueron apuñaladas) desde que se contabilizan estas muertes. De nada les ha servido la primera ley que aprobaron las Cortes Generales durante el gobierno de Zapatero: la Ley Integral contra la Violencia de Género, que recibió la bendición unánime del Congreso de los Diputados el 22 de diciembre de 2004.

Alimentó la esperanza de miles de mujeres que sufren malos tratos y amenazas en España porque si ese año habían muerto 64 mujeres a manos de sus maridos, parejas o ex, la cifra menguó al cabo de un año, hasta las 52. Pero la tendencia a la baja se invirtió en 2006, con 68 víctimas. El año pasado fueron tres más. Un tenebroso techo de 71 mujeres asesinadas que corre serio peligro de romperse durante el año en curso de mantenerse la progresión aritmética, con un crimen pasional cada tres días.

Laura, María Victoria, Virma y María José quizá pensaban votar el 9 de marzo. Igual vieron el debate del lunes, la víspera de ser asesinadas, entre los dos aspirantes a la presidencia del Gobierno. Pero pocas conclusiones pudieron sacar sobre las perspectivas que les ofrecían Zapatero y Rajoy para aliviar su drama personal. El problema de la violencia de género pasó de puntillas. Como en los sondeos del CIS, donde yace a la sombra del paro, la inmigración, el terrorismo y la inseguridad ciudadana. Las víctimas de la violencia doméstica tienen al delincuente en casa. En el sofá o en el álbum de fotos, que les gusta recordar los tiempos en el que el monstruo del que tuvieron que separarse parecía un angelito.

El martes negro hizo de palanca para colocar al problema en su justa dimensión. Porque los dos líderes de PP y PSOE tampoco lo habían abordado apenas en sus arengas mitineras en los cinco primeros días de campaña electoral. El miércoles, sí. Era impepinable. La lucha partidista encontró un claro para echarse a la bartola. Zapatero prometía "lucha sin cuartel contra este machismo criminal" y que convocaría una conferencia de presidentes autonómicos para buscar soluciones. Rajoy aseguró que sería "implacable y contundente" y sacó de inmediato, ayer, de la siesta a la lucha bipartidista criticando la "última genialidad" de Zapatero, electoralista para algunos.

El ministro del ramo, Jesús Caldera, admitió ayer que la Ley contra la Violencia de Género "no es suficiente" y apostó por "profundizar" su aplicación con campañas desensibilización. Desde el PP, Acebes tildaba de "intolerable" que se conceda alguna validez a esta normativa con cuatro muertes sobre la mesa.

Esta lacra no tiene fronteras geográficas. Según los expertos, entre el 40 y el 50 por ciento de las mujeres de Suecia, Finlandia y Alemania han sufrido en sus carnes las iras de algún cavernícola. Como Leopoldo Rodríguez Murgui, concejal del PP en Aldaya, que ha sido expulsado del partido tras ratificar la Audiencia de Valencia la condena de seis meses de cárcel por malos tratos a su mujer.

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