Un susto sacude el tedio

  • La jornada de ayer fue tan plana que no hubo ni siquiera promesas de los grandes líderes, más pendientes de su decisivo combate de mañana · ETA vuelve a amagar sin dar y dispara la inquietud

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Estamos en pleno fin de semana. Pero ellos no descansan. Dentro de quince días se la juegan en las urnas. La estresante campaña electoral siempre ha guardado un respeto reverencial a las tardes de sábados y domingos, cuando los candidatos y su sufrida sombra de periodistas que forman las llamadas caravanas electorales de los principales partidos se toman un merecido y preciso descanso. Una pequeña tregua para bolígrafos, micrófonos y cámaras. Hasta ahí. Lo de los candidatos será otro cantar. Zapatero y Rajoy no tuvieron respiro ni ayer ni hoy. Porque mañana se verán las caras en el primer debate de los últimos quince años entre los aspirantes con posibilidades de ser el nuevo presidente del Gobierno (ellos) y ese gran hermano agazapado enfrente de los televisores tiene mucho que ver con la dirección (gloria o infierno) del pasaporte que les expedirán los electores el 9-M.

La sensación de que PP y PSOE todo lo fían al momentazo del lunes está generando una emotiva ansiedad que engulle a todo mitin que se le ponga por delante. Caso de los de ayer. Zapatero y Rajoy intervinieron en sendos actos en Valencia y Málaga. Nada nuevo y tedio al cubo. Hasta el desfile de ilustres promesas sufrió un frenazo en seco, bajo los ecos de las ofrendas del día anterior a la confianza de los votantes mas jóvenes, con esa cruzada antigarrafón y esos condones por doquier que les prometió Bernat Soria.

La caña del PSOE ha pescado ahí unos cuantos votos. El instrumento también se dobló el jueves, cuando Solbes tumbó a Pizarro. No obstante, el fichaje estrella del PP no tiene complejos y ayer retó a Solbes a un nuevo cara a cara. En fin. El caso es que los socialistas están pletóricos, confiados en que esta inercia victoriosa se haga ley mañana en el primer cara a cara decididamente decisivo. Le están cogiendo tal gusto a la cosa que se están desmelenando. Zapatero retó ayer a Acebes a verse las caras con De la Vega. ¿Pero qué está pasando? ¿No era la oposición la que bebía los vientos por ese tipo de eventos y el Gobierno de turno el encargado de poner las trabas?

El caso es que el 9 de marzo hay mucho en juego y todos están poniendo la carne en el asador. ETA, a falta de argumentos, pone lo que sabe, bombas. Una estalló ayer. Una "siniestra trampa" según la definió el ministro del Interior, destinada a liquidar a un ertzaina. El fantasma del terrorismo suele desplegarse como un pavo con las urnas a la vista. Los actuales comandos etarras son tan miserables como sus predecesores, pero, afortunadamente, mucho más chapuceros e inexpertos. Volverán a intentarlo. ETA necesita una demostración de poderío para sacudirse la lluvia inmisericorde de golpes policiales y judiciales que sufre. Y las Fuerzas de Seguridad están en alerta máxima. A todo esto, Zapatero se dedica a colgarse medallas al diálogo con ETA y el líder del PP le contesta sin hacer sangre. Para indomable, su diputado Vicente Martínez Pujalte, que acusa al Gobierno de exagerar la amenaza terrorista en busca de un puñado de votos. ¿Será cretino?

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