Zapatero y Rajoy se acusan de "mentir" y "meter cizaña"

  • El líder del PP reprochó al jefe del Ejecutivo de no preocuparse por los problemas de los ciudadanos y negociar con ETA "por su cuenta" · El presidente del Gobierno pidió el apoyo de los ciudadanos para hacer "una España próspera"

El líder del PP, Mariano Rajoy, abrió ayer el primer debate electoral televisado en 15 años entre los dos principales candidatos a la presidencia acusando al jefe del Ejecutivo de "mentir" a los ciudadanos, mientras que José Luis Rodríguez Zapatero le recriminó no haber aceptado la derrota del 14 de marzo y le achacó la "crispación" generada en esta legislatura.

Rajoy fue por sorteo el primero en intervenir en los seis minutos que iniciaron el cara a cara y que ambos dedicaron a hacer un diagnóstico de la situación actual de España.

El presidente del PP reprochó a Zapatero haberse dedicado a dos cuestiones en las que carecía del apoyo de los ciudadanos dado que no figuraban en su programa electoral y, además, de haberlas hecho "mal". "Ha querido modificar por su cuenta el modelo de Estado y ha querido negociar con los terroristas por su cuenta. Ambas operaciones le han salido mal", remarcó. Según Rajoy, como ninguna de estas dos cuestiones contaba con el apoyo de los electores "porque no figuraba en su programa electoral", Zapatero, "para salirse con la suya, necesitó romper todos los consensos de la Transición" para "no tener testigos", "mentir a los españoles" y "dividir a la opinión pública para silenciar cualquier protesta".

"Ningún gobernante ha sembrado en la historia de la democracia moderna tanta tensión y tanta cizaña a la vez que hablaba de entendimiento, talante y convivencia. Ninguno ha transmitido a los españoles una sensación comparable de falta de rumbo, de improvisación y de vivir pendientes de la ocurrencia cotidiana", añadió.

Rajoy afirmó por otra parte que hay otras cosas que están "mal o muy mal" en España en los últimos tiempos, y se refirió a la subida de los precios y las hipotecas, el desempleo, el hecho de que España esté "a la cola de Europa" en educación, el aumento "alarmante" de la inseguridad ciudadana o que España, dijo, importe "delincuentes organizados en bandas muy violentas".

Y mientras, señaló, Zapatero "se ha entretenido", además de debatir sobre el modelo de España o intentar un proceso de paz, en proyectos como la Alianza de Civilizaciones o la Ley de la Memoria Histórica.

Frente a ello, Rajoy aseguró que sus soluciones pasan por un "cambio de gobierno" y señaló a los ciudadanos que este 9-M se elige entre "seguir dando bandazos o corregir el rumbo".

Zapatero abrió su turno pidiendo el "respaldo" de los ciudadanos para un proyecto de Gobierno que se encuentra "en pleno desarrollo" y que precisa de "cuatro años más" para lograr una "España próspera y decente".

El jefe del Gobierno recordó que España se ha convertido en la octava economía del mundo, que ha superado en renta pér capita a Italia, ha creado 3 millones de empleos, "más de la mitad para las mujeres", que "atiende a los jóvenes", "apoya a los mayores", -recordó la subida de las pensiones mínimas de un 30%, la mayor que se ha hecho en una sola legislatura-, "que defiende a las mujeres y que se preocupa por atender a las personas que no pueden valerse por sí mismo". También destacó que en esta legislatura el Gobierno ha trabajado con "diálogo social", lo que ha convertido a este periodo en la etapa en la que se han producido "menos huelgas" de la democracia.

"Hemos trabajado con firmeza, convicción y humildad", aseguró Zapatero, que se quejó de haber tenido que "soportar obstáculos, el principal, una oposición que desde el primer día no aceptó el resultado electoral".

También denunció que el PP haya "practicado el insulto personal (...), crispado, enfrentado a ciudadanos de unas comunidades con otras, que se ha movido entre la mentira y la exageración, que no ha dado respaldo al Gobierno en ninguna de las grandes cuestiones de Estado, que no ha dudado de utilizar el terrorismo con fines partidistas, el dolor de las víctimas", se quejó.

"Una oposición -resumió- que ha establecido la crispación y la división". "La disyuntiva en las próximas elecciones es diálogo o confrontación, aquellos que buscamos soluciones o quienes fabrican problemas, aquellos que desde el poder servimos a los ciudadanos y aquellos que han intentado utilizar a los ciudadanos para llegar al poder".

El presidente se felicitó de otro lado por la celebración del debate porque los ciudadanos, dijo, tendrán la oportunidad que juzgarles no sólo por lo que dicen sino por lo que ambos han hecho estando en el Gobierno y en la oposición.

Los dos candidatos se estrecharon la mano nada más entrar y posar ante los fotógrafos, separados por el moderador del debate Manuel Campo Vidal, presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, quien destacó que éste es "el primer debate de esta envergadura del siglo XXI y la era de la información" en España.

"En la historia electoral española quedará la fecha de hoy como el día en que se reanudaron los cara a cara" entre los dos principales candidatos a la presidencia del Gobierno, resaltó Campo Vidal, quien agradeció a los dos partidos políticos, televisiones, empresas y académicos que han hecho posible "poner en marcha este dispositivo en sólo 10 días".

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