Votos con seis décadas de diferencia

  • Trinidad Hernández y Laura Sáez, abuela y nieta, tienen unos sesenta años entre medias pero irán a votar el próximo 9 de marzo · Laura ejercerá el derecho por primera vez, Trinidad acude siempre

Unos sesenta años de diferencia no les impedirán tener el mismo plan el próximo nueve de marzo. Trinidad Hernández y Laura Sáez, vecinas del Albaicín, votarán. La primera lo lleva haciendo desde que la democracia es tal y se ha convertido en una costumbre que se repite "aunque siempre voto al mismo", defiende. La segunda tiene dieciocho años recién cumplidos y asegura, con una sonrisa firme, que quiere ir a votar. Rara avis a su edad, asegura que tiene "muchas ganas de ir a votar".

Ambas, sentadas enfrente en una mesa camilla en la casa de Trinidad, son abuela y nieta. Son sesenta años y un mantel de ganchillo lo que las separa, pero le unen, quizás, algo más que las ganas de ir a depositar su voto dentro de unos días. Entre risas y una advertencia previa de la abuela -"no te puedo decir a quién voto, eso es algo secreto"- las dos creen que van a votar al mismo partido. Laura concluye que sí, "siempre hablamos de las mismas cosas y tenemos más o menos las mismas opiniones" respecto a la política. Pero Laura asegura que "se sabe antes a quién no vas a votar", por lo que aunque en el mismo lado político, quizás terminen votando a diferentes siglas.

Por tanto, como a ninguna de las dos hace falta que las convenzan, les parece aburrido "tanta publicidad". Trinidad subraya ese hastío con un arqueo de cejas y una mano lanzada hacia adelante mientras habla. Laura asiente tras sus brazos cruzados.

Respecto a los debates, Trinidad se los ha visto todos. Vio el cara a cara que dicen histórico entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. "Me parece que Rajoy falta mucho al respeto, no debería ser así", defiende. Ese tipo de comportamientos y los insultos, reproches y puñaladas constantes de aquí al domingo electoral son "muy malos, eso no va a acabar bien". Trinidad lo resume en una frase propia de la edad y de la condición de abuela, con un rotundo "ahora no hay respeto". La granadina echa de menos ese respeto entre personas, entre políticos, que no detecta en los choques electorales.

Además, los debates le quitan el sueño literalmente. "Anoche -por el miércoles- me acosté a las dos de la madrugada" siguiendo el debate a cuatro entre los candidatos de los principales partidos que aspiran a presidir la Junta de Andalucía. Y también de ese encuentro saca su propia conclusión. Le gustó el candidato de Izquierda Unida, Diego Valderas, aunque a renglón seguido, sin querer, teoriza sobre el principio del voto útil. "Si se da el voto a IU no parece que vayan a tener más posibilidades que otros", asegura.

Laura se encoge de hombros. En un primer momento duda sobre la respuesta. Los candidatos ofrecen y ofrecen, pero en ese mercado -persa, dicen ahora alguno- y con su mayoría de edad recién cumplida, no sabe qué exigiría a quien gane las elecciones. Independientemente de si sale elegido el que ella vote o no porque, defiende con una lucidez que ya quisieran algunos que presumen de sumar más años, "es importante dar tu opinión, tu voto, porque así puedes después reivindicar tus derechos".

Antes de que conteste, da tiempo a que lo haga su abuela. Trinidad lo tiene más claro y enumera dos. "Que hubiera paz y trabajo para las personas", sentencia. Minutos más tarde, Laura defiende que "debería haber más seguridad en las calles, quizás se debería ser más duro en ese aspecto".

Por cierto, un toque de atención a los equipos de campaña de los partidos en Granada. Ni Trinidad ni Laura saben quiénes son los cabeza de lista por Granada. A la abuela le suena "una muchacha joven" pero no acierta a decir el nombre. La más joven afirma sin rubor que no lo sabe.

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