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Propuestas irrealizables, utópicas y hasta peligrosas

  • El panorama de formaciones minoritarias abarca desde las que defienden la confesionalidad católica hasta las que propugnan la desaparición de zoos y acuarios

Si los dos grandes partidos se han apuntado a una especie de competición que consiste en ver quién ofrece más a partir del próximo 9 de marzo, era de esperar que las formaciones que no tienen ninguna opción de ganar las elecciones fueran aún más allá e incluyeran en sus programas promesas cuya realización, hoy por hoy, se antoja imposible. En su descargo cabe decir que lo hacen por puro idealismo -aunque no en todos los casos son aceptables; a algunos no hay por qué reírle las gracias, en absoluto- y no por sumarse a ese carro del a ver quién da más.

Respetable, aunque también utópico, parece el planteamiento base del Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal, que en Granada presenta listas al Congreso y al Senado. Su pretensión de abolir las corridas choca frontalmente con la opinión favorable de los muchos aficionados que hay en la provincia -y en el resto de Andalucía, por supuesto-. No parece, por lo demás, que vayan a encontrar mayor eco otras ideas, como la prohibición de zoos, delfinarios o acuarios, así como de la pesca y la caza deportivas, ni tampoco su oposición a las rutas a caballo o a los circos con animales, tan en boga ahora que triunfa el turismo rural.

Menos loables parecen las intenciones del partido Alianza Nacional, perfectamente ubicable en la ultraderecha. Hubo algunos afiliados en la conmemoración de la Toma de Granada y ahora presentan lista al Congreso. En su web oficial no son muy explícitos al respecto y sólo hablan de hacer una "revolución española" a cargo de "patriotas que dicen basta a la disgregación de España y a su pérdida de identidad como nación".

El problema viene cuando, en la misma web, por personal propio o ajeno, que eso no se especifica, se plantea una encuesta en la que la pregunta es: ¿qué hacer con los terroristas separatistas? Hay cuatro opciones: garrote vil (la califican como clásica), paredón (seria), lanzamiento desde helicóptero (original) y horca (peliculera). Por si alguien se lo pregunta, va ganando la tercera. Y todas, si es que a los Alianza Nacional le interesa saberla, están prohibidas por la Constitución, esa norma que critican pero que les permite presentarse.

Además, la web, repleta de alusiones a la "raza" o la "nación", aporta un "observatorio de la delincuencia inmigrante", en el que se incluyen todas las noticias que hagan referencia a delitos o faltas cometidos por éstos.

Llamativo es también lo del Movimiento Católico Español, que, a la vista de algunas de las cosas que proclama, propone una vuelta en toda regla al régimen franquista. Pero no al de la tímida apertura que se produjo a partir de los sesenta, no, sino al de sus comienzos.

De hecho, entre los postulados que defiende está la "confesionalidad católica" -en unos tiempos en los que muchos discuten sobre la laicidad del Estado- se elogia a la "cruzada nacional", donde "todos nuestros principios se pusieron en práctica" y se aboga por el "nacional sindicalismo", que es "la puesta al día de la tradición española". Lo más chocante del caso es que todo esto lo suscribe su rama joven, la Acción Juvenil Española, que por lógica no pudo vivir durante los tiempos del general. Y a saber qué música escuchan, porque en la misma web se incluye un artículo llamado Rock and Roll y satanismo en el que se deslizan perlas como ésta: "Nadie puede decir que la influencia del rock sea sana y positiva".

En el otro lado de la balanza habría que situar al Partido Obrero Socialista Internacionalista o al Partido Comunista de los Pueblos de España. Los primeros sostienen que "sólo la clase trabajadora puede liderar la transformación de la sociedad y liberar a la humanidad, liberándose a sí misma de la explotación". Los segundos se declaran marxistas-leninistas, están por la nacionalización en un momento en el que hasta China le hace guiños al capitalismo y claman por la "lucha de la clase obrera".

Son propuestas todas ellas que se antojan algo trasnochadas -el muro de Berlín cayó en 1989- y a las que no se apunta el nuevo grupo Solidaridad y Autogestión Internacionalista, que va por un camino más social. "El hambre es un genocidio político", afirman sus partidarios, algo en lo que probablemente muchos le darían la razón. Pero ya no tantos secundarían su idea de "compartir hasta lo necesario para vivir", y probablemente Alianza Nacional y demás partidos patrióticos no podrían aceptar que no haya "ni banderas ni fronteras".

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