“El año que viene vuelvo a la Feria, aunque sea sin caseta de Navarra”

  • Aunque los 1.500 kilos de chistorra que anunciaban traer parecían muchos kilos, se han llegado a consumir cerca de 2.000. El éxito de la cocina ha sido tal que el sábado se quedaron sin parte del menú

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Acudieron a la cita con un aviso de apenas quince días de antelación y con el respaldo de trabajar en fiestas tan grandes como los San Fermines. Para Roberto Monreal, propietario del restaurante Baserri, han sido cinco días de intenso trabajo y hoy toca recoger las banderas navarras, las que quedan, y poner rumbo a su tierra, aunque con la vista puesta en la próxima Feria.

–¿Cual es vuestro balance particular de Feria?

–Estamos muy contentos con la fiesta. Han sido días de bastante trabajo puesto que han venido mucha gente y no hemos parado, pero parece que la gente se ha marchado contenta.

– San Fermín y la Feria son dos fiestas que concentran a un alto número de personas. En cuanto a la gastronomía, ¿es el mismo trabajo?

– ¡Qué va! Es muy diferente, sobre todo a la hora de comer. En el norte, la gente va a los sitios y desde la una hasta las cuatro, se sientan a comer un primer plato, el segundo, el postre y luego hacen la sobremesa. Una vez terminados, recogen y se van. Aquí es distinto, desde las doce de la mañana hasta las tres de la madrugada es un continuo goteo de tapas. Vienen y piden de comer y beber durante toda la tarde. Anoche eran las dos de la mañana cuando todavía estábamos con la cocina en marcha.

–Traíais 1.500 kilos de chistorra ¿se ha acabado toda?

–Se ha acabado toda y hemos tenido que pedir 500 kilos más. En total han sido 2.000 kilos los que hemos vendido. Pero no se ha quedado solo el plato estrella. También ha tenido mucha aceptación los espárragos y el ajoarrielo, tanta que  nos quedamos sin ellos desde el sábado.

– Esta es una fiesta dedicada al vino fino ¿Qué éxito han tenido los caldos navarros?

– Pues muy bien ya que la gente ha pedido sobre todo rosado que se ha servido fresquito. Aunque no hemos parado de servir rebujito. De hecho, intentamos hacer una especie de rebujito navarro mezclando el rosado con sprite pero lo probamos y no hubo manera de dar con la mezcla adecuada.

–¿Qué tal las sevillanas?

–Escucharlas las hemos escuchado y soy capaz de cantar alguna y todo pero lo de bailarlas... eso ya es otra historia.

– ¿Ha habido un pequeño hueco para la música de vuestra tierra?

–Sí, claro que hemos podido poner algo típico de Navarra y la gente ha respondido muy bien ya que con el cambio de música se han animado mucho.

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