Los precios, pesadilla de los bolsillos, se mantienen por las nubes

  • Una maceta o jarra de esta bebida de moda marca la diferencia entre las casetas y los puestos ambulantes. Los precios van desde los cinco euros (allí donde no sirven la botella de vino fino entera) y los nueve de las casetas más ‘exquisitas’

Son muchos los aspectos que merman la economía de un feriante. No hay más que mirar los precios que muestran las casetas, los quioscos y o las atracciones de la ‘calle del infierno’. Y a todo esto hay que sumarle los gastos de aparcamiento (entre tres y cuatro euros) o transporte público (ciertamente más barato y cómodo), y sobre todo, la Feria se hace un mundo cuesta arriba para quien se haya comprado el traje de gitana (que oscilan según su antigüedad, calidad y otros elementos, entre los 180 euros y los 700), o de corto, según el caso. Pero también es cierto que hay circunstancias externas a la Feria de El Puerto que están afectando a los bolsillos de portuenses y visitantes como la fecha, final de mes, o la pasada Feria de Sevilla, o más claramente la situación de la economía a nivel nacional o incluso internacional (subida de precios generalizada en casi todos los productos, hipotecas, etcétera).

Todo el mundo coincide en que los precios en la Feria están por las nubes. Excesivos, teniendo en cuenta que muchas casetas hacen una caja millonaria con los seis días de fiesta. Sin embargo, no han variado tanto los precios con respecto al año anterior, según la opinión extendida de los habituales en Las Banderas. El problema no es ese, sino la capacidad de cada uno para gastar y gastar a estas alturas del mes.

El estándar más utilizado por los feriantes para marcar el coste medio de los productos en el recinto es la jarra de rebujito, que ronda, según la caseta, la hora y el día, entre los cinco euros (en algunos sitios donde no echan la botella de vino fino entera) y los nueve euros de las más ‘exquisitas’; aunque lo normal es que se mantenga en torno a los ocho euros (1.300 pesetas de las del siglo pasado).

En cuanto a los platos de comida, el coste es más homogéneo entre casetas y puestos ambulantes. El plato de tortilla de patatas (sea precongelada o no) suele estar a cinco euros, al igual que la ración de pimientos fritos. Ylos montaditos, que normalmente se sirven de cuatro en cuatro, están a dos euros por unidad. Más o menos, igual que los pinchitos morunos, que oscilan entre los dos y los dos euros y medio.

La comida es necesaria para todo aquel que trata de aguantar una jornada de Feria. Pero, para quienes son padres y tienen niños a su cargo, el gran problema se presenta cuando uno abandona las calles de las casetas y se adentra en el ruidoso y animado mundo de los ‘cacharritos’. Opción no obligatoria, pero casi, si se atienden las demandas de los más pequeños. En esta zona, los precios cambian según la magnitud de la atracción, o su demanda, o su originalidad. En esto, los cacharritos para los más pequeños suelen ofrecer sus viajes, de apenas dos minutos, por unos dos o tres euros. Sin embargo, ante la incredulidad de muchos padres, hay atracciones que cuanto más cutres, más costosas. Si no, véase el tiovivo de los ponis de verdad, en los que una ronda a lomos de este caballo enano ha llegado a costar 4 euros; o las fotos recuerdo de alguna otra atracción, por el mismo precio. No obstante, y por lo mismo que costaba en años anteriores, los más clásicos como la barca vikinga o los coches de choque se mantienen en torno a los 2,5 y 3 euros. Eso sí, los padres y los jóvenes asiduos a esta zona, han de estar atentos a las ofertas para viajes múltiples, en los que se puede ahorrar bastante.

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