Cuando la corrida de feria era una gran tarde de toros

  • La tardía adjudicación de la explotación de la Plaza Real trajo como consecuencia lo que nos temíamos: nos pilló el toro y no dio tiempo de organizar la corrida de toros de feria, festejo en decadencia que debe resucitar en 2009

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No siempre ha sido así y no hay que remontarse muy atrás. En los últimos años Canorea y Barrilaro dejaron perder la corrida de feria entre carteles endebles y suspensiones. La última empresa Justo Ojeda, convencida de que este festejo no se podía remontar, ensayó varias fórmulas pero sin la constancia de recuperar un festejo con figuras. Su argumento era que quienes ocupan las alturas del escalafón no querían venir porque el público no respondía.

Pero no siempre ha sido así, ahí están las hemerotecas y el espléndido trabajo de Rojas Guillén "Un día de toros", para demostrarlo, y no hay que remontarse muy atrás. Solamente veinticinco años.

En mayo de 1983, en la corrida de toros de feria, el 15 de mayo, con toros de José Luis Osborne, hubo lleno en Sol y gran entrada en Sombra. En cartel Galloso, verde y oro, que cortó una oreja y palmas; Paco Ojeda, de nazareno y oro, con un balance de ovación y vuelta tras petición, y Espartaco, que vestido de nazareno y oro cortó dos orejas y oreja saliendo a hombros.

En mayo de 1984 hubo tres festejos de feria. El 26 de mayo una novillada de José Luis Osborne con poco público y Lucio Sandín, Emilio Oliva y Emilio Silvera; el 27 de mayo una corrida de Sayalero y Bandrés que repetía el cartel del año anterior: Galloso que tuvo oreja y división; Paco Ojeda que sumó ovación y oreja y Espartaco que se llevó una oreja en cada toro y ojo al dato: tres cuartos de entrada. La feria taurina se cerró con el Bombero Torero y El Filigrana en la parte seria.

En la feria de 1985, toros de El Torero para Galloso, ovación y dos orejas; Espartaco, dos orejas y una oreja y Emilio Oliva, oreja y ovación. En los tendidos tres cuartos de plaza nada menos. Terminó la feria con una matinal del Bombero Torero y El Exquisito en la parte seria.

En 1986 hubo tres festejos de feria. El 24 de mayo una corrida de toros de hermanos Sampedro para Marismeño, ovacionado en su lote; Galloso, ovación y oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo y Espartaco, que división las opiniones en su primero y oyó palmas en el que cerraba plaza. Hubo media entrada. El día 25 se programó una novillada de Juan Pedro Domecq para Celso Ortega, Litri y Rafi Camino con un tercio de entrada. Nuestro paisano cortó una oreja y fue ovacionado. Se cerró la feria con el espectáculo del Toronto y sus monos toreros con el entrañable Diego Simón "El Bimbo" en la parte seria.

En 1987, toros de Gabriel Rojas para el cartel feriante por excelencia de aquellos años: Galloso, Paco Ojeda y Espartaco. Casi llenaron la plaza. El portuense oyó palmas y palmas y pitos; el de Sanlúcar oreja y oreja con petición de la segunda y bronca por no concederla. El de Espartinas, palmas y palmas.

Grandes entradas en una plaza de trece mil localidades ¿Volverán aquellos tiempos?

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