Primeros bailes y primeras copas con el recinto recién iluminado

  • Amparo Lapeña, la navarra con más años en El Puerto, se muestra emocionada al dar el 'machetazo' que dio por inaugurada la Feria en la noche del miércoles, acompañada por las autoridades locales

Sin un minuto de retraso, a las diez en punto del miércoles por la noche, el recinto ferial de Las Banderas quedó por fin iluminado con las miles de bombillas que decoran todas sus calles y su gran portada principal.

La navarra que más años lleva viviendo en El Puerto, Amparo Lapeña (nacida en Castejón) fue la encargada de dar el tradicional 'machetazo' que enciende el alumbrado. Siendo portuense de adopción desde hace ya más de 50 años, Lapeña se mostró muy emocionada por recibir este honor del municipio que la acogió, y que le sirvió para recordar con orgullo su origen navarro.

Amparo Lapeña contaba tras el encendido que, antes de conocer formalmente su cometido, los portuenses que la conocen ya la sorprendían por la calle diciéndole que sería ella la encargada de dar el pistoletazo de salida de la Feria de este año al ser la navarra más longeva de El Puerto. Cuando el concejal de Fiestas, Millán Alegre, la llamó para confirmárselo, ella le preguntó "entonces, ¿ya es oficial?".

Junto a ella se encontraba una amplia representación de las autoridades locales, encabezada por el alcalde, Enrique Moresco, y el representante del Gobierno foral de Navarra, su portavoz y consejero de Relaciones Institucionales, Alberto Catalán, quien alabó la invitación recibida por el Ayuntamiento portuense y aprovechó para devolver la invitación a cuantos portuenses quieran visitar su tierra navarra.

Al pie de la portada recién iluminada, Moresco también quiso transmitir su emoción por ser su primer alumbrado al frente de la Administración local. Visiblemente contento se atrevió a adelantar que bailará "alguna sevillana", aunque advirtió que no baila "bien". Y como no podía ser de otro modo, volvió a recordar a todos los portuenses y visitantes que la Feria de la Primavera de este año tiene todos sus días, en relación al "bulo" que ha corrido diciendo que habían eliminado el lunes festivo. Para despedirse, deseó una "feliz Feria" a todos los allí presentes.

En torno a la medianoche, el recinto de Las Banderas mostraba un ambiente más bien tranquilo y apacible, sin aglomeraciones ni agobios.

Los primeros en acudir a la Feria paseaban por las calles, saludando a quienes siempre ven de fiesta en fiesta, celebrando la llegada de la semana grande de El Puerto, y quedándose con el cante de la ubicación de sus lugares favoritos, por si había algún cambio.

También estaba todo preparado en las casetas que organizan cenas privadas para sus socios, con todo lujo. Se oían y se bailaban ya las primeras sevillanas, y se agotaban las primeras botellas de vino fino y las jarras de rebujito. Y los más pequeños, más que bailes y vino, preferían visitar su parte favorita (a su vez, la pesadilla en los bolsillos de los padres): la calle del infierno, los cacharritos, o sea, las atracciones.

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