¿Les sentará el rojo igual de bien que el ‘red’?

  • Fernando Torres encarna una de las esperanzas de cambio en la selección española, tradicionalmente huérfana de un delantero capaz de decidir partidos al más alto nivel. ‘The Kid’ es el abanderado de una generación de jugadores españoles que han adquirido capacidad competitiva y sentido práctico en un torneo tan exigente como la Premier inglesa. Cesc, Xabi Alonso, Pepe Reina o Arbeloa forman una brigada excepcional

Su impactante irrupción en la Premier ha provocado una sacudida de entusiasmo en la afición española, que empieza a vislumbrar una respuesta al traumático análisis que se viene realizando de la selección española tras cada comparecencia en un gran torneo de selecciones. Fernando Torres puede tener la llave para sacar al equipo de la vulgaridad que significa estar siempre, con justicia o no, pero siempre sin remisión, lejos de los encuentros donde se deciden los títulos.

“España toca bien el balón, sí… pero le falta un delantero centro de verdad”. Ése es el veredicto ajeno que repiquetea machaconamente en el ánimo de los seguidores. Y que, con matices, encierra una gran verdad. Se agolpan los recuerdos de la quinta del Buitre, el inefable Julio Salinas, el controvertido Raúl… Los delanteros estelares de la Liga española siempre eran extranjeros. Con la roja había furia y miedo a la responsabilidad. Una realidad palpable y una excusa recurrente. España viene echando de menos a un goleador clásico, un animal del área capaz de decidir un partido en una jugada aislada, un ariete con talento y voracidad para cambiar el curso de un encuentro sólo por su instinto, incluso en una mala tarde global.

Un tipo como Luca Toni, Klose, Trezeguet… ¿Como Fernando Torres? Si alguien hubiera pronunciado el nombre del madrileño en este debate hace algo más de un año, cuando El Niño vestía la rojiblanca de su Atlético, le hubieran tachado de loco redomado. Hoy, tras comprobar la evolución –la transformación, más bien– de Torres en las filas del Liverpool, todo es distinto. Torres, el ídolo juvenil que sostenía la competitividad del siempre turbulento Atlético y que aparecía, con más aparato mediático que resultados, en la selección española, es hoy uno de los grandes rematadores del fútbol mundial. Y juega para España. ¿Conseguirá trasladar su eficiencia en el Liverpool a la selección? Luis Aragonés –y no sólo él, por supuesto– suspira porque así sea.

Ídolo en Liverpool

Su campaña de debut en Anfield ha sido magistral. Ha firmado 24 goles sólo en el Campeonato de Liga –únicamente le superó Cristiano Ronaldo– y se ha erigido en un ídolo para los seguidores reds, que le han elegido por abrumadora mayoría como el mejor del curso. El Liverpool lo ha blindado ante mareantes ofertas. ¿Y cómo encajar en la selección a un futbolista en lo más alto de la cresta de la ola? No puede negar que cuenta con la confianza de Luis Aragonés, que insistió siempre con él pese a su pésimo inicio con la selección –3 goles en sus primeras 17 apariciones–, una racha que se quebró con un doblete en Bélgica. Desde entonces, ha cumplido sin deslumbrar. Torres sabe que esta Eurocopa puede ser la suya.

Mucho tendrá que ver en el rendimiento del madrileño la alianza con Cesc Fabregas, otro excepcional futbolista con deudas pendientes en la selección. Es la brújula del Arsenal, un medio con clarividencia para el pase y buen disparo a gol. Cualidades que, hasta ahora, ha mostrado con cuentagotas al enfundarse la camiseta de España.

Estrellas en Inglaterra y esperanzas de España. Torres y Cesc, deslumbrantes en sus clubes, representan una inyección de competitividad en posiciones clave: el goleador y el creador. Ya no caben las excusas.

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