Los símbolos religiosos se mantendrán en los actos públicos

  • PSOE, PP, CiU y PNV rechazan en el Congreso la revisión de los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede

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La oposición declarada de los grupos mayoritarios del Congreso de los Diputados, PSOE y PP, impidió ayer que prosperara una proposición no del ley del IU-ICV que pretendía instar al Gobierno para que estableciera un protocolo aconfesional en los actos y ceremonias institucionales, que supondría la retirada de los símbolos religiosos como la Biblia y el crucifijo en la toma de posesión del Gobierno y altos cargos. CiU se situó junto a socialistas y populares, el BNG apoyó a IU-ICV y el PNV enmendó a los izquierdistas con escaso éxito.

En esta proposición no de ley, el Grupo Socialista llevó al atril a Ramón Jáuregui, secretario general del mismo y destacado miembro de Cristianos por el socialismo.

A pesar de que reconoció que en determinados actos "el crucifijo está de más", el diputado vasco rechazó imponer un "protocolo aconfesional" en las tomas de posesión porque los socialistas no estaban dispuestos a elaborar una reforma legislativa para prohibir los símbolos religiosos.

A su juicio, una iniciativa en ese sentido sólo provocaría "tensiones o rupturas innecesarias" en la sociedad española.

El Grupo Popular, por su parte, sacó a escena a Eugenio Nasarre, que se opuso a la modificación del real decreto que regula los protocolos de este tipo de actos.

Nasarre se mostró especialmente crítico con la enmienda defendida por Aitor Esteban, del PNV, que planteaba la supresión de estos actos por considerarlos "anacrónicos" y más propios de "programas de salsa rosa".

El diputado popular calificó la iniciativa peneuvista de "extravagante", y destacó que todos los presidentes de la democracia han jurado o prometido la Constitución ante el crucifijo y la Biblia con total "naturalidad". "España no es un ente abstracto; es una realidad fraguada en el seno de la civilización judeo-cristiana, y suprimir la Biblia y el crucifijo es suprimir los símbolos que profesan la mayoría de los españoles", explicó Nasarre.

Jordi Xuclà, de CiU, se opuso también a esta proposición no de ley, que sólo contó con el apoyo del BNG. Y eso que el coordinador de IU, Gaspar Llamazares, se empleó a fondo, intentando hacer ver al resto de los grupos que sólo quería evitar la "paradoja" que representa "la modernidad del Gobierno y el anacronismo de imponer símbolos religiosos".

Asimismo, este frente, con la incorporación del PNV, rechazó otra proposición no de ley del BNG instando al Gobierno a que revisara los acuerdos del Estado con la Santa Sede.

El socialista Jesús Quijano argumentó que no era "la forma" ni "el momento", y, aunque recordó que no formaba parte del programa electoral socialista, se mostró abierto al debate.

Por su parte, el popular Jorge Fernández Díaz calificó la proposición de "mutación constitucional". Xuclà, de CiU, insistió en distinguir entre laicidad de Estado y laicismo, y Esteban, del PNV, advirtió del riesgo que supone que estas propuestas sean aprovechadas por el sector "más intransigente de la Iglesia".

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