A la espera del discurso de Izquierda Unida

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EN términos electorales, el voto útil del PSOE ha sido, desde que Felipe González arrasó en 1982, el gran problema del PCE y después de Izquierda Unida. Tradicionalmente, el voto comunista o izquierdista ha subido cuando ha decaído el socialista, y a la inversa. Así, el desgaste del PSOE hizo crecer a IU (PCE) en los comicios de 1986 (+3), 1989 (+10), 1993 (+1) y 1996 (+3). Los 21 escaños que logró en estas últimas elecciones la formación liderada por Julio Anguita coincidieron con la primera derrota socialista (141) y la primera victoria del PP (156), que consiguió una mayoría relativa de la mano de José María Aznar.

Sin embargo, en 2000, por primera vez, el triunfo por mayoría absoluta del PP (183) provocó en ambas formaciones de izquierdas un considerable retroceso electoral: los socialistas perdieron 16 escaños y los izquierdistas, 13. El pacto a la desesperada que firmaron Frutos y Almunia sólo sirvió para fomentar la abstención: hubo casi diez puntos menos de participación que en 1993 y 1996.

En 2004, con una abstención similar a la de las dos citas electorales legislativas de los 90, el PSOE recuperó la primacía (164), pero IU (5) siguió en franco retroceso. En este caso, funcionó el voto útil a favor de los socialistas, pero también se beneficiaron los nacionalistas de izquierdas, sobre todo en Galicia, País Vasco, Cataluña, Aragón y Navarra.

En estas elecciones, la coalición liderada por Gaspar Llamazares se ve atenazada, más si cabe, por los mismos problemas: el voto útil y el empuje de los nacionalistas. En este marco, hay que situar el intento de IU por meter ayer cabeza en una precampaña muy bipolar, con Zapatero y Rajoy como principales y únicos contendientes. Para colmo, el escaso margen que las encuestas otorgan al PSOE con respecto al PP representa el peor de los escenarios para la formación izquierdista.

Para paliar esta mala situación a dos días del inicio de la campaña electoral, Llamazares criticó el poco calado de las políticas reformistas del Gobierno Zapatero, y apuntó que el PSOE sólo está buscando dramatizar la situación para conseguir la mayoría absoluta. Además, quemó, a través de su avatar en la Red, un retrato de la familia real, así como un diploma de Rajoy como experto en cambio climático, firmado por su primo el químico, para congratularse con los votantes nacionalistas más radicales. Con este tipo de acciones, sobre todo en las que intenta captar el voto más radical promoviendo comportamientos incívicos, Llamazares sólo pone de manifiesto que aún no ha logrado un discurso propio serio, y ya va siendo hora.

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