Víctimas del Yak acusan a Defensa de "traicionar a los muertos"

  • Familiares de los 62 fallecidos aseguran que Trillo conocía "sin duda" las quejas sobre la seguridad de los vuelos

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Las familias de los militares muertos en el accidente del Yak-42 aseguraron ayer al juez Fernando Grande-Marlaska que Defensa conocía "sin ninguna duda" las quejas sobre los vuelos subcontratados para trasladar tropas y acusaron al ex ministro Federico Trillo de no haberles explicado "nunca" las contradicciones sobre el siniestro. En el segundo día de declaraciones en relación con la investigación sobre el accidente aéreo en Turquía en mayo de 2003, el ex presidente de la Asociación de Familiares de las víctimas Alfonso Agulló insistió en que Defensa ocultó información de las irregularidades y con ello ha "traicionado a los muertos".

Agulló, que fue presidente de esta asociación entre 2005 y 2006, manifestó al juez que, según militares de la base aérea de Zaragoza, los aviones usados por Defensa para los traslados al exterior eran una "puta castaña", ya que juntaban material con pasajeros y se usaba la cabina como vivienda. Así, puso como ejemplo que en un vuelo Manás (Kirguizistán)-Zaragoza, meses antes del accidente del Yak, algunos militares llegaron a sentarse en el interior de vehículos transportados como carga al no haber asientos disponibles. Agulló insistió en que "había malestar entre los militares y que todo el mundo conocía las quejas" sobre los vuelos subcontratados con compañías de la antigua Unión Soviética.

Previamente, el juez interrogó al entonces secretario general de Política de Defensa, Javier Jiménez Ugarte, quien elogió la actuación del Estado Mayor Conjunto (EMACON), del que elogió su "extraordinario y muy profesional" trabajo. Al ser preguntado por la contratación y calidad de los vuelos, Jiménez Ugarte, número tres en Defensa con Federico Trillo, respondió que no supo de las quejas sobre las irregularidades de los vuelos hasta después del accidente porque no formaba parte de sus competencias, y que su función se limitó a atender a las familias de los fallecidos.

Sobre el trato a los familiares, Agulló le acusó de enviarles cartas intimidatorias en las que les reprochaba su comportamiento y actitud contra Defensa.

El tercer testigo que declaró ante el juez fue el perito aeronáutico Cecilio Yustas, quien indicó que los pilotos llevaban 25 horas de actividad en el momento del accidente, que se produjo porque el avión tomó "un rumbo contrario al que debía" con unas condiciones meteorológicas que "sin ser prohibitivas tampoco eran óptimas". "Un fallo tan descomunal sólo es explicable por el cansancio por las 25 horas y 17 minutos de actividad que pesaban sobre ellos (los pilotos)", aseguró.

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