Rajoy mantiene que será candidato en 2012 "si el partido me apoya"

  • El líder del PP conserva intacta su intención de ser cabeza de cartel en las próximas generales y garantiza "ilusión y coraje" · Critica que la prioridad del Gobierno sea "la laicidad y no la economía"

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Inmune al descrédito interno, Mariano Rajoy se reafirma. El líder del PP mantiene intacta la incógnita sobre su futuro equipo, pese al estrepitoso coro de voces críticas con su silencio de un considerable núcleo de subordinados, e intacto también el entusiasmo por ser el cabeza de cartel en las generales de 2012. Con un exhaustivo programa de visitas autonómicas y provinciales, Rajoy trata de recuperar el liderazgo que le cuestionan en sus propias filas buscando el cuerpo a cuerpo con las bases: afiliados, militantes y cargos públicos. Ésa fue ayer su intención en Sevilla, en la que supuso la tercera visita que rinde a Andalucía tras su segunda derrota frente a Zapatero. Es la comunidad que le ha mostrado siempre una afinidad casi filial y la que más compromisarios aportará al congreso de junio.

En su alocución ante diputados y senadores andaluces, en la que se hizo acompañar por la también cuestionada portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, Rajoy lanzó un triple mensaje ante la imparable controversia interna. En primer lugar, de calma. "Tened la absoluta certeza y seguridad de que sé lo que hago", dijo para tranquilizar a los suyos. "Actuaré con responsabilidad, sensatez y sentido común", remató.

En segundo lugar, de fortaleza. "Si el partido me apoya tengo ganas, ilusión y coraje para ganar las elecciones", aseguró solemne. Fue éste el mensaje de más calado de los que lanzó ayer Rajoy ya que dejaba claro, consciente de que en 2011 le aguarda un nuevo congreso que podría derivar formalmente en unas primarias si así lo aprueba el cónclave de junio, que dará batalla a eventuales rivales, como Esperanza Aguirre.

Y tercer recado: el debate interno no debe desenfocar ni eclipsar la labor de oposición. "Hay que preocuparse de lo que a la gente le importa, dedicarle más tiempo", dijo en clave interna para, a continuación, hilvanar los ejes fundamentales de su tarea de control al Gobierno, que fijó en la economía familiar, el problema del agua, la Justicia, la financiación y la inmigración. De los cinco objetivos que enumeró, se echaron en falta dos asuntos que polarizaron su labor de oposición la pasada legislatura: ETA y el término nación.

Otra novedad del discurso de Rajoy, fue el diagnóstico, el primero que hizo, de las líneas fundamentales de la acción del Gobierno que De la Vega presentó el pasado miércoles en el Congreso. "No nos mueve el optimismo porque las prioridades de España no son las del Gobierno y pueden generar división", avisó. "La última legislatura confundió los datos, plantearon en el debate asuntos que no le interesaban a nadie y me gustaría que no volviera a las andadas", dijo advirtiendo al Ejecutivo que la prioridad en la presente legislatura "debe ser la crisis económica, y no la laicidad o reformar la Constitución".

La guerra del agua y la financiación económica centraron también sus reproches. "Es la historia de una burla", dijo sobre el problema hídrico. Sobre la financiación económica, señaló: "No tienen nada claro. No hay aportación ni medida económica, pero no se puede hacer un modelo a costa de subir los impuestos".

Rajoy también avanzó la primera pregunta de la legislatura que hará a Zapatero el próximo miércoles en el Congreso. "Le preguntaré si tiene intención de que los españoles sean todos iguales y que reciban los 8.000 hectómetros cúbicos de agua que van al mar", anunció . También adelantó que "presentaremos una proposición no de ley para que se vote el contrato de integración".

El discurso de Rajoy sonó también a reivindicación cuando en otro momento de su intervención celebró el "mejor resultado" del PP en Andalucía tanto en las pasadas generales como en las autonómicas. "Cuando se hacen bien las cosas hay que decirlo, y no lo he oído", dijo con aparente retranca. El líder del PP-A, Javier Arenas, escenificó de nuevo su apoyo a Rajoy y a su proyecto "constitucional, de españoles libres e iguales que fortalece la cohesión social", ensalzó.

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