Rajoy y Aguirre escenifican la paz

  • El líder del PP y la presidenta madrileña tratan de trasladar una imagen de unidad para poner fin a la crisis interna por el liderazgo · Rajoy da por "zanjada" la polémica y Aguirre dice que nunca existió

El 2 de mayo de este año será recordado, además de por conmemorarse el Bicentenario del levantamiento de 1808 contra las tropas francesas y también la festividad de la Comunidad de Madrid, como el día en que el líder del PP, Mariano Rajoy, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, enterraron el hacha de guerra y trataron de trasladar una imagen de unidad con la que poner fin a una crisis interna por el liderazgo que el partido arrastraba desde que perdió las generales del 9 de marzo.

El reencuentro entre ambos se produjo después de que Rajoy rectificara su intención inicial de ausentarse de la recepción por un viaje que figuraba en su agenda y que decidió suspender para evitar "malentendidos", ya que en ese instante las desavenencias entre ambos eran indisimulables y su ausencia sólo encendía aún más la llama de la controversia. Fue también la primera ocasión en que ambos coincidieron después de las duras manifestaciones del líder del PP en Elche en las que conminó a los sectores descontentos de su partido -en una más que aparente alusión a la propia Aguirre que abrió el debate de la identidad ideológica del PP- a "irse al Partido Liberal o al Conservador".

La recepción de la Real Casa de Correos fue el escenario en el que tanto Rajoy como Esperanza Aguirre pasaron de los gestos -se besaron con notable cordialidad y conversaron afectuosamente-, a las palabras. Tanto es así que el líder del PP dejó claro que cualquier "posible polémica" con Aguirre "en el supuesto de que la hubiera habido" está ya "absolutamente zanjada".

En una declaración muy breve, Rajoy aseguró que "se ganan amigos por la vía de la ampliación y no por la de sustitución", y se mostró convencido de que "a pesar del ruido que hay" el PP se presentará a la sociedad "como un partido unido". A este respecto, reiteró su apuesta por realizar "un esfuerzo de integración" y su compromiso de "dar oportunidades a gentes que las merece y tiene ganas de trabajar".

Rajo llegó incluso a admitir que su partido atraviesa "por momentos de dificultad", pero dijo que "las cosas están mucho mejor que hace quince días y, dentro de quince días, estarán mejor de lo que puedan estar ahora".

En el mismo tono de cordialidad se pronunció la presidenta madrileña que manifestó que "no hay nada que zanjar" dado que nunca hubo "ninguna polémica" entre ella y Rajoy, obviando el velado cruce de declaraciones, en ocasiones explítico, que han mantenido públicamente.

Preguntada por si había recibido una llamada de Aznar expresando su preocupación por la situación del PP, como, según el diario ABC, habría hecho con otros veteranos dirigentes del partido, Aguirre ironizó: "me debe considerar una pipiola porque no me ha llamado".

Durante la recepción de los actos del Bicentenario se pudo ver a la plana mayor del PP, incluyendo a los portavoces del partido en el Congreso y el Senado, Soraya Sáenz de Santamaría y Pío García Escudero, o el presidente fundador del PP, Manuel Fraga, que recientemente conminó a Aguirre a que se callara. Todos los altos cargos del PP que hablaron dieron por zanjada cualquier polémica.

Otro de los grandes temas que acaparó el protagonismo en los corrillos que se formaron durante la recepción, fue la posibilidad de que se celebren primarias al calor de la iniciativa que un grupo de compromisarios quieren incorporar en los estatutos, opción ésta que no todos ven con buenos ojos por el recuerdo de la mala experiencia que supusieron las primarias en el seno del PSOE. El propio Rajoy se pronunció a este respecto diciendo que "a pesar del ruido que hay, nos vamos a presentar como un partido unido".

La propuesta de primarias fue recibida con interés por el vicepresidente primero de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y el portavoz del PP en la Asamblea, Antonio Beteta; mientras que el secretario general del PP madrileño, Francisco Granados, se posicionó en contra.

González se mostró abierto a "conocer" la propuesta, aunque advirtió de que "no debe ser" como la de las "fracasadas" primarias del PSOE; Beteta dijo que le parece "interesante" y que "es un principio político sano que los afiliados puedan opinar sobre quién debe ser el candidato en una elección"; y Granados opinó que las primarias "no se adaptan en absoluto ni a la cultura, ni a la idiosincrasia, ni a la estructura" del PP.

Por su parte, Sáenz de Santamaría, no dio más importancia a esta cuestión y se limitó a decir que se presentarán las enmiendas por parte de los militantes "como en cualquier Congreso y a cualquier ponencia".

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