"Pensamos que no volveríamos"

  • Los 13 tripulantes del atunero vasco secuestrado regresan "reventados" a sus casas tras una semana en la que sus vidas "valieron menos que una cucaracha"

Los 13 tripulantes españoles del pesquero vasco Playa de Bakio secuestrado por piratas cerca de la costa de Somalia descansan ya en sus casas junto a sus familias. Los ocho marineros gallegos y los cinco vascos aterrizaron en el aeródromo madrileño de Torrejón de Ardoz, desde donde partieron a Vigo y a Bilbao respectivamente, para reunirse con sus familias.

A las 07:15, recibidos por la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, en manga corta y con expresión cansada y seria, los tripulantes del atunero pisaban suelo español al aterrizar en el aeropuerto madrileño en un vuelo procedente de las Islas Seychelles, lugar donde fueron conducidos tras su liberación.

Los marineros españoles, que permanecieron secuestrados por espacio de una semana, llegaron a bordo de un Boeing 707 del Ejército del Aire. Responsables del Ministerio que viajaron con ellos indicaron que los marineros se encontraban bien pero "muy cansados", después de haber vivido sometidos a una "situación de tensión" durante muchos días, y que habían pedido "privacidad" y poder reunirse "cuanto antes" con sus familias.

Los tripulantes pasaron durmiendo la mayor parte de las diez horas y media que duró el viaje en avión hasta Madrid, en especial tras la escala en la ciudad egipcia de Luxor, donde tuvieron ocasión de apearse del avión para cenar. Los 13 africanos que también formaban parte de la tripulación del Playa de Bakio se quedaron en las Seychelles, desde donde partieron hacia sus respectivos países.

En Vigo, los ocho tripulantes gallegos fueron recibidos a su llegada a casa por el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y otras autoridades. Reflejaban en sus rostros el cansancio de los últimos días y también el alivio de ver a sus familias, con las que se reunieron en una de las salas del aeropuerto vigués. "Pensamos que no volveríamos a ver esta tierra", dijo el contramaestre del Playa de Bakio, Ángel Fernández. Según relató, lo más difícil fue aguantar "las insolencias de esta gente", los piratas para quienes la vida de los tripulantes "vale menos que una cucaracha".

Contó también que fueron asaltados mientras cenaban y que fueron tirados al suelo "como colillas" y apuntados con armas con la amenaza de que si se levantaban les "cepillaban". Los piratas somalíes hacían a todos los tripulantes constantemente el gesto de cortarles el cuello en cuanto "te pedían una cosa y te negabas",

Sobre si el Gobierno pagó o no un rescate a los piratas dijo ignorarlo. "No se si se pagó, somos ignorantes de todo".

Casi una hora antes, los cinco marineros vascos aterrizaron en el aeropuerto de Bilbao donde fueron recibidos por el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, y por el consejero de Agricultura y Pesca, Gonzalo Sáenz de Samaniego.

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