El PP critica la intención del Gobierno de reformar la Ley de Libertad Religiosa

  • "Me parece una sarta de disparates, a los que nos tiene bastante acostumbrados esta señora", dije Fraga sobre De la Vega.

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Después de que ayer la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, anunciase la intención del Ejecutivo socialista de revisar la Ley Orgánica de Libertad Religiosa para "seguir avanzando y alcanzar la condición de laicidad que la Constitución otorga a nuestro Estado", el PP ha cargado contra una iniciativa que no se encontraba en el programa electoral del PSOE. A juicio de los populares, la pretensión del Gobierno no es más que una "cortina de humo" para tapar la crisis económica que vive España. El presidente fundador del PP, Manuel Fraga, fue un paso más allá: "Me parece una sarta de disparates, a los que nos tiene bastante acostumbrados esta señora".

La vicepresidenta también aseguró que, con la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, el Gobierno pretende adecuar esa norma "a las nuevas circunstancias y al pluralismo religioso". En cualquier caso, una "cortina de humo", según el secretario general del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados, José Luis Ayllón, que consideró que el Ejecutivo recurre a esta táctica "cada vez que hay un problema importante para el Gobierno". "Cuando hay problemas económicos en las familias, el Ejecutivo vuelve a sacar cortinas de humo de replantearse las relaciones con la Iglesia", criticó Ayllón.

Así, aconsejó al Gobierno "que se deje de una vez por todas de cerrar iglesias" y "que se dedique a los problemas reales de los españoles". Por su parte, la responsable de Política Social del PP y vicepresidenta segunda del Congreso, Ana Pastor, criticó que De la Vega hablara de la "ley de laicidad" en lugar de "cómo garantizar la estabilidad del Estado de las autonomías, del núcleo básico de competencias indelegables por el Estado que tendrían que estar perfectamente claras o de la capacidad de las Cortes para llevar a cabo reformas que tendrían que tener un tratamiento común en el conjunto del Estado".

El presidente fundador del PP fue un paso más allá y llegó a considerar lo anunciado por la vicepresidenta como "una sarta de disparates a los que nos tienes bastante acostumbrados esta señora". En esta línea, Fraga consideró que no es el PP el que está con problemas en este momento, sino que es "toda España la que está con problemas y muy gordos", recordando la crisis económica o "el lío" que hay en Euskadi con la consulta del lehendakari Juan José Ibarretxe. Y ante esto, al Gobierno "lo que se le ocurre para arreglar las cosas es que tiene que hacer más laico el Estado".

Fraga defendió la estructura actual, con una separación Iglesia-Estado, pero con un reconocimiento a la mayoría católica. "En este momento no le viene nada mal el refuerzo moral que nos da nuestra estructura actual", consideró. Una opinión totalmente opuesta a la del coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, que asegura que "tenemos un sistema constitucional que es aconfesional y una realidad que es pseudoconfesional puesto que se reconoce a la Iglesia una situación de privilegio". De hecho, Llamazares dijo esperar que el Gobierno reconsidere las relaciones con el Vaticano y el papel de la religión en las escuelas".

Pero, a juicio del presidente de la Comisión de Justicia del Congreso y uno de los representantes del sector más laico del PSOE, Álvaro Cuesta, los temores del PP son "infundados" y "caducos" los recelos del PP. "Después de más de 28 años de aplicación, es lógico que se introduzca una corrección para adaptar la ley desde la perspectiva de lo que es la laicidad positiva y siempre impulsando el principio de libertad religiosa", dijo Cuesta, para quien "un parte de la derecha española sigue sin entender lo que es el principio de laicidad positiva", que busca impulsar "la neutralidad del Estado frente a las religiones y su papel activo en la promoción de la libertad religiosa y no de los privilegios".

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