Montilla avisa de riesgos políticos en Cataluña si no mejora la financiación

  • El presidente catalán, José Montilla, ha advertido que aplazar la negociación sobre la financiación autonómica debido a la crisis "violaría la ley, sería injusto y tendría riesgos políticos", ya que podría acarrear el desafecto hacia España

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En un extenso artículo que hoy publica el periódico El País, Montilla responde así al ex presidente del Gobierno, Felipe González, que la semana pasada propuso que, ante la crisis económica, se aplace la negociación del nuevo modelo de financiación para permitir que el Estado recupere capacidad inversora.

El presidente catalán considera un "falso dilema" mezclar la crisis económica con la financiación autonómica y advierte que ahora "nos la jugamos todos. Cataluña ya no puede esperar más. Y, sobre todo, no puede aceptar que se le diga que 'ara no toca'".

Montilla considera urgente la reforma del modelo de financiación porque "debemos resolver una situación clamorosamente injusta", ya que "no es aceptable que la solidaridad que se reclama a Cataluña perjudique los derechos de los catalanes".

"Nuestro actual sistema de financiación ya no es útil ni justo para todos. Ni es sano, ni es eficiente. Ya no redistribuye con parámetros actualizados, ni alcanza el equilibrio fiscal, ni promueve la solidaridad real. Hace años que el sistema no es justo con quienes más aportan".

Ante esta situación, el presidente catalán alerta del riesgo que comportaría que Cataluña siguiera penalizada por ser solidaria, ya que "la solidaridad no puede acabar perjudicando a quienes más la practican, porque entonces deviene abuso".

"El riesgo es grande -advierte-, porque podría acarrear el desafecto con la política española y la certeza de que un sistema considerado injusto debe ser sustituido. Y de ahí a la reivindicación del concierto económico (éste sí, por naturaleza, insolidario) o a la consolidación de fenómenos como la Liga Norte italiana, sólo habría un paso".

Además, Montilla estima que si Cataluña pierde su capacidad competitiva y su capacidad de garantizar la cohesión social debido a la falta de recursos "puede quedar atrapada entre una España que no la atiende (ni entiende) y un futuro de progreso al que no podría llegar por falta de recursos, inversiones e infraestructuras".

"Si España deja de interesar y convenir a todos, no será de todos. Esa es la cuestión y ése es el riesgo. Es tan claro como el agua que nos falta", remarca Montilla.

En el artículo, Montilla admite que "la decepción por tanta incomprensión anticatalana es una tentación", si bien asegura que "nuestra responsabilidad es convencer de la utilidad, la conveniencia y urgencia de resolver la financiación de Cataluña".

El presidente catalán también reconoce que el debate sobre el Estatuto catalán generó "incomprensiones" que han dejado "un rescoldo de recelo preventivo hacia todo aquello que proponga Cataluña".

"Incomprensiones alimentadas de manera miserable por aquellos que siguen pensando que el anticatalanismo es rentable políticamente, ante la pasividad de quienes creen que el coste de hacer frente a la demagogia es demasiado alto", se queja.

No obstante, afirma que existen "razones de peso" contra el argumento que reclama aplazar la negociación de la financiación autonómica hasta que haya un nuevo ciclo económico favorable, como son la obligación legal que supone el Estatut o el hecho de que el desarrollo económico de España en las dos últimas décadas se explique también por su importante proceso de descentralización.

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