La mayoría silenciada quiere votar otra vez

  • La manifestación de la Hispanidad en Barcelona vuelve a reunir a miles de personas que han perdido el miedo y los complejos y reclaman nuevas elecciones autonómicas

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En Barcelona sólo quedan japoneses y españoles; bueno, orientales en general, porque Corea del Sur no para de enviar turistas. También hay muchos paquistaníes, que son los que venden a cinco euros las enseñas nacionales en la plaza de Cataluña en este día de la Hispanidad. Los españoles que no se han ido de día de puente son catalanes también. Y eso es lo que llevaban proclamando desde las 11 de la mañana del 12-O, cuando la manifestación de la "mayoría silenciada" arrancó desde la Pedrera. Son miles de personas, 65.000 según la Guardia Urbana, que han perdido al miedo al darse cuenta de que, en efecto, si no son mayoría, son muchos. Y, en cualquier caso, están desacomplejados. Desde la masiva manifestación del domingo pasado, Barcelona es más mestiza que nunca, aunque hay que realizar un grave matiz: no están mezclados, aquí se están formando dos bandos que parecen irreconciliables. Quizás, esto ya sólo se solucione con una convocatoria de elecciones autonómicas. "Puigdemont tienen cinco días para convocar elecciones o para que se la convoquen", resume la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, a cuentas de la activación del artículo 155 de la Constitución.

Al margen de la manifestación, tres grupos de hinchadas de fútbol se enfrentaron entre sí en una cafetería cercana, Zúrich. Es el único incidente registrado. Aunque se les identificó con matones de extrema derecha -ésa era la estética- resultaron ser de hinchadas radicales del Valencia, el Sabadell y el Atlético de Madrid. Sí hubo medio centenar de ultraderechistas de Hogar Social, pero se mantuvieron lejos de la plaza. El ambiente era muy festivo, muchas familias, mucho joven y mucha gente mayor.

Lo que viene pidiendo Inés Arrimadas son unas elecciones autonómicas para dar al traste con el proceso. Uno de los oradores que se subió al estrado en la plaza de Cataluña, Javier Megino, de la organización España y Catalans, lo explicó así: "Vienen elecciones y hay que votar, hay que salir a votar, votad a cualquiera de los partidos que defienda la Constitución". "Han pasado del España nos roba al España nos pega", resumió. En la cabecera de la manifestación había dirigentes de dos partidos, de Ciudadanos, y del PP, aunque con menos representación, sólo se vio a Jorge Fernández, quien fuese anterior portavoz en la Cámara autonómica. Fueron Arrimadas, José Manuel Villegas, Carlos Carrizosa, Fernando de Páramo, lo que sería el estado mayor naranja en Cataluña.

Lo que se llama bloque constitucional, o la mayoría silenciada en Cataluña, es tan diversa como la del independentismo. La Sociedat Civil Catalana, cuyo líder es Mariano Gomá, consiguió sacar a la calle a todo el variado ecosistema constitucional, que va desde los catalanistas del PSC a los claramente españolistas de Ciudadanos. La del 12-O no fue una manifestación tan diseñada como la del domingo, pero aun así fue masiva. A diferencia del 8-O, esta vez no hubo líderes del PSC. La gran virtud de la enorme concentración del domingo es que, por primera vez, la izquierda se sumó a este grito a favor de la unidad de España.

Toni, catalán de Barcelona, con dos hijos indepen -"el del medio es así, así, porque es el más sensato"-, culpa al PSOE. "Esto se veía venir", apunta. ¿Por qué el PSOE? "Porque tuvo a Maragall y a Montilla en la Generalitat, y dejaron que los otros les fueran comiendo el terreno, poco a poco, con el catalán, en los colegios, y ellos mirando para otro lado", dice. Éste es un sentimiento que tiene buena parte de la población que se considera también española, que durante años, 40, la Convèrgencia de Jordi Pujol les hizo una pinza. De un lado pactaba con el PP y el PSOE en Madrid, pero de otro iba colonizando de nacionalismo las escuelas. No es un secreto que el objetivo de Pujol era "hacer país", lo hizo y de lo que se trata ahora es de hacer Estado.

Ciudadanos ha venido a quedarse con ese espectro de población que se siente abandonada. Hoy es el segundo partido de la comunidad. En las elecciones de 2015 votó un 77,46% de la población, un porcentaje muy alto, pero se considera que aún habría que llegar al 80% para tener una clara mayoría constitucional, aunque en ese caso habría que ver qué hace Ada Coalu y En Comú, que se va a convertir en una gran bisagra entre los dos bloques.

Aurelio vive en Hospitalet y lleva 45 años trabajando en Cataluña, aunque nació en Badajoz. "No sé si hay dos bloques o tres, pero esto ya sólo se arregla con unas elecciones, que sean los políticos", sostiene mientras habla con un periodista de una televisión rusa que habla con un español de acento francés. "Esto se veía venir", de nuevo se repite la frase, "años y años de catalán en los colegios".

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