Guecho vuelve al punto de mira

  • Cuatro días después de asesinar a un guardia civil en Legutiano con una furgoneta-bomba, ETA hizo estallar otra, cargada con 60 kilos de explosivos junto al club marítimo de la localidad vizcaína

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Apenas cuatro días después de asesinar al guardia Civil Juan Manuel Piñuel, la banda terrorista ETA volvió a atentar con una furgoneta-bomba, esta vez en la localidad vizcaína de Guecho, aunque en esta ocasión alertó con casi una hora de antelación, lo que permitió desalojar las casas cercanas al Club Marítimo El Abra, en el barrio de Las Arenas.

La furgoneta-bomba estaba cargada con 60 kilos de explosivo y causó elevados daños materiales en el edificio de la sociedad deportiva, así como en viviendas y comercios de la zona.

La explosión, que no causó heridos, se produjo a las 00:50 del lunes, 55 minutos después de que una llamada, en nombre de ETA, alertara a la asociación de ayuda en carretera DYA de Vizcaya de que estallaría una furgoneta-bomba en el paseo marítimo de Guecho. Tras el aviso, la Ertzaintza desalojó y acordonó la zona, lo que favoreció que no se produjeran heridos.

Un trabajador del club marítimo, que vigilaba los barcos atracados en el muelle, fue testigo de cómo varios encapuchados abandonaban una furgoneta junto al club, en medio del paseo peatonal de Zugazarte.

La furgoneta utilizada en el atentado era del mismo modelo que la usada por ETA en el de la casa cuartel de Legutiano, una Citroën Berlingo, que habrían cargado con sesenta kilogramos de un explosivo aún por determinar. Según la Policía vasca, la bomba era similar a la localizada el pasado 31 de enero en un camino vecinal de un barrio de la misma localidad de Guecho, hallada dentro de un barril metálico de cerveza.

El pasado 11 de noviembre ETA intentó una matanza de agentes de la Ertzaintza cuando avisó de la colocación de una bomba en las proximidades de los juzgados de la localidad vizcaína, pero habían escondido otra bomba-trampa en una papelera dispuesta para estallar más tarde, cuando los agentes de Policía estuvieran realizando la inspección del lugar. Ninguna de las dos bombas llegó a explotar por problemas en su sistema de iniciación, pero dos días después un ertzaina resultó herido en la mano cuando manipulaba la bomba en las dependencias policiales. La Ertzaintza atribuyó ese atentado a los integrantes del comando Vizcaya Arkaitz Goikoetxea y Jurdan Martitegi, a los que se atribuye el atentado contra la casa cuartel de Legutiano.

El barrio de Las Arenas es un objetivo habitual de las bombas de ETA, que desde el año 2000 ha colocado siete en esta zona, aunque una de ellas fue desactivada antes de que estallara. También en este mismo barrio, ETA asesinó en noviembre de 2001 al magistrado José María Lidón Corbi cuando salía del garaje de su casa, y en 1996 secuestró al empresario Cosme Delclaux.

La banda llegó a recaudar con sus extorsiones a empresarios, 1,76 millones de euros en 2001 y 1,64 millones en 2002, según señaló ayer el experto antiterrorista francés Sébastien Brueil. La contabilidad incautada en un soporte informático a la entonces jefa del aparato financiero, Soledad Iparraguirre, Anboto, detenida en octubre de 2004 en el suroeste de Francia, constata que los ingresos durante nueve meses de 2003 fueron de 1,048 millones de euros, y entre enero y septiembre de 2004 se situaron en 637.000. Los gastos en esos nueve meses superaron los 850.000.

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