El Gobierno asegura que la reforma religiosa servirá "para amparar y cobijar a todos"

  • Rajoy señala que ese debate sólo contribuye "a generar división entre los españoles" y pide que "no se confundan prioridades".

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Ante la alarma causada en ciertos sectores por el anuncio del Gobierno de poner en marcha una reforma de la Ley de Libertad Religiosa, la vicepresidenta del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró hoy que la reforma "no está pensada contra nadie", sino para "amparar y cobijar a todos". Sin embargo, el PP sigue creyendo que este asunto es una cortina de humo y su presidente, Mariano Rajoy, consideró que este debate sólo contribuirá "a generar división entre los españoles". Por ello, el líder de los populares reclamó al Gobierno que "no vuelva a las andadas y a no confundir prioridades".

Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, De la Vega justificó la anunciada reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa en que "es evidente que la España de hoy es más diversa y plural que la de hace una década" y que, tras 28 años de aplicación de la actual norma, "la democracia se ha hecho más plural y las leyes tienen que adaptarse a esa sociedad". "Hay que proteger todas las creencias, las de los católicos, las de los musulmanes, las de los judíos, las de los evangélicos y también las de los que no creen", aseguró la vicepresidenta.

"No es una reforma pensada contra nadie, es una reforma para amparar y cobijar a todos. Este es el sentido de la normativa que proponemos, garantizar la libertad de todos", subrayó De la Vega, remarcando que su intención es avanzar en la ampliación de derechos "sin imposiciones de nadie a nadie, sin dogmas". "Lo único que puede imponerse en España es la Constitución", señaló la vicepresidenta, que dejó muy claro que en España "no gobernamos con un ideario religioso, sino con la ley que deriva de la soberanía popular en el marco de la Constitución".

Cuando se le preguntó si ha mantenido contactos con la Conferencia Episcopal Española sobre este asunto, De la Vega señaló que la obligación del Gobierno es comunicar sus planes, en primera instancia "a los representantes del Parlamento", aunque "por supuesto" habrá contactos con el Episcopado. En cualquier caso, descartó que se produzca "confrontación" con la CEE, ya que "nunca nos hemos confrontado". "Ha habido discrepancias, pero las relaciones son correctas; de diálogo, de cooperación, de respeto y de búsqueda de acuerdos", señaló De la Vega, que no llegó a concretar en qué consistirá la reforma de la Ley de Libertad Religiosa.

Por su parte, el presidente del PP, durante su intervención en la reunión interparlamentaria de los populares andaluces, señaló que le gustaría que no volviera a ocurrir lo de la anterior legislatura, cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero "confundió las prioridades" y se dedicó a debatir sobre asuntos que no se deberían de haber planteado ya que sólo contribuyeron a generar "división" entre los ciudadanos. "Me gustaría que no volviera a las andadas y a no confundir prioridades", dijo Rajoy, añadiendo que no es muy optimista al respecto.

De hecho, el líder del PP dijo tener esa sensación desde que el Gobierno anunció la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, cuando, a su juicio, las prioridades son la financiación autonómica, el problema de la sequía, la situación de la Justicia o la crisis económica. Así, Rajoy criticó que el Gobierno reconozca la crisis a "regañadientes" cuando las familias están padeciendo una subida exagerada de los precios de los productos básicos y de las hipotecas, además de las dificultades de crédito para las empresas o los nada "halagüeños" datos del paro.

Además, Rajoy denunció que el Gobierno ha "engañado" a la gente diciendo que la economía española "iba mejor que nunca" y que estaba "en la Champions League" cuando la verdad "lisa y llanamente" es que pasa por un momento de crisis, sin que el vicepresidente económico, Pedro Solbes, tena una sola idea de lo que se debe hacer. "Hoy constatamos que aquí no se ve ni una idea del Gobierno para abordar la situación de la economía, que debe ser la primera prioridad y no la laicidad o la reforma de la Constitución", sentenció el líder del PP, que criticó que Solbes parezca más un "comentarisa" que un "gobernante" por no haber tomado "ninguna" decisión al respecto.

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