Familia, amigos y ex compañeros despiden a Calvo Sotelo

  • El ex presidente ha recibido sepultura en el panteón de la familia en el cementerio de la localidad lucense de Ribadeo.

El ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo ha sido enterrado en el panteón familiar del cementerio de Ribadeo (Lugo) tras un funeral celebrado en la iglesia parroquial de Santa María do Campo, en el que la familia ha estado arropada por amigos, vecinos y compañeros de su etapa política.

El funeral ha estado oficiado por el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Manuel Sánchez Monje, quien ha recordado cómo en los tiempos difíciles Calvo Sotelo propició "la reconciliación y el diálogo entre unos y otros para llegar a pactos".

Despedido en el Congreso de los Diputados con honores de Estado y los acordes del himno nacional, el féretro, cubierto con la bandera de España, fue recibido en Ribadeo con el Réquiem de Mozart.

Antes del funeral, los restos mortales del primer ex presidente de la democracia española fallecido fueron velados durante unas horas en la casa consistorial de la localidad lucense, a la que estaba estrechamente vinculado. Era de hecho hijo adoptivo de la ciudad, alcalde honorífico y marqués de la Ría de Ribadeo, donde pasó su juventud y donde solía veranear.

Como melómano, era también miembro de honor de la banda de música de Ribadeo y cuando entraba su féretro en la iglesia ha sonado la melodía de Negra sombra, canción popular gallega recogida en la poesía de Rosalía de Castro.

Junto a los familiares, no han faltado al sepelio ex ministros de su gobierno como Rodolfo Martín Villa y Alberto Oliart, así como Adolfo Suárez Illana, hijo del ex presidente al que sucedió en el Gobierno Calvo Sotelo.

El presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, ha destacado el sentido de Estado del ex presidente, "un gallego de sentimiento y vocación", mientras que el presidente del PP en la Comunidad Autónoma, Alberto Núñez Feijoo, ha reclamado para Calvo Sotelo la Medalla de Galicia.

Antes de este último viaje, los restos mortales fueron velados en la capilla ardiente que se instaló durante 24 horas en el salón de Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados, donde recibió el adiós de las altas personalidades del Estado y de miles de ciudadanos.

A las 10:00 salió del Congreso el féretro, despedido con honores de Estado, y fue conducido hasta la madrileña plaza de Neptuno, donde se vivió el momento más emotivo de la ceremonia, con un toque de oración, una salva de honor y el desfile de un batallón mixto formado por efectivos de los tres ejércitos y de la Guardia Civil.

En el cortejo fúnebre participaron su viuda, Pilar Ibáñez-Martín, sus ocho hijos y sus nietos, seguidos del jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y de los presidentes del Congreso, José Bono, y del Senado, Javier Rojo.

Cuando el féretro salía del Congreso a hombros de militares del Ejército de Tierra, esperaban en la escalinata la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Educación y sobrina del ex presidente, Mercedes Cabrera; el presidente del Tribunal Supremo, Francisco José Hernando, y la presidenta del Constitucional, María Emilia Casas.

También se encontraba ante el Palacio el líder del PP, Mariano Rajoy, flanqueado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, además de miembros de las mesas del Congreso y del Senado.

El jueves los Reyes presidirán el funeral de Estado en la catedral de la Almudena de Madrid, al que asistirán Zapatero y las máximas autoridades del Estado.

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