Labores de rescate

"Escarbamos a mano y oír a un herido nos animó"

  • Uno de los bomberos que acudió al rescate relata como auxiliaron a los heridos que estaban bajo los escombros.

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Félix, uno de los bomberos que ha trabajado en las tareas de rescate en la casa cuartel de Legutiano, ha relatado que tuvieron que trabajar "escarbando a mano", con mucho cuidado para evitar que se les vinieran encima los escombros, pero se animaron al oír a uno de los heridos debajo de los cascotes.

Tras recibir el aviso del atentado y acudir al lugar, los bomberos iniciaron la búsqueda de dos personas atrapadas por los escombros.

El hallazgo de ambos cuerpos fue simultáneo pero ante el riesgo de hundimiento, apuntalaron el edificio antes de dejar entrar al médico, según ha explicado este bombero a los medios de comunicación desplazados a Legutiano.

El médico, al acceder al interior, comprobó que una de las personas halladas entre los escombros, el guardia civil Juan Manuel Piñuel, estaba muerto.

La segunda persona que estaba atrapada por los escombros emitió voces pidiendo ayuda, que oyeron pese a que estaba a dos metros y medio de profundidad de donde se encontraban los bomberos.

Félix ha dicho que cuando oyeron voces de esta persona y vieron que estaba vivo fue "un golpe fuerte de ánimo", por lo que los bomberos volvieron "a escarbar a mano" al tiempo que conversaban con él para darle ánimos mientras el herido decía que se encontraba bien.

Este profesional ha explicado que cuando se acercaron a la casa cuartel tras la explosión del coche-bomba tuvo la impresión de estar ante una imagen de "guerra y caos".

Por su parte, el subinspector de Bomberos Javier García ha hecho hincapié en la importancia de los daños que ha sufrido la casa cuartel, cuyas estancias están todas afectadas.

El bombero ha reconocido que no sabe si se podrá recuperar el edificio, dados los daños que sufre.

Además una casa situada a unos 50 metros frente al cuartel y que en su día fue un establecimiento hostelero pero que actualmente estaba deshabitada ha sufrido también importantes daños.

También se ha visto afectada, pero menos, una vivienda ubicada a unos 500 metros más abajo en la que vive una mujer con su hijo, a quienes se les está buscando una solución para alojarles.

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