Emotivo homenaje a las víctimas del terrorismo en San Sebastián

  • Un guardia civil se pregunta "cómo puede mirar el terrorista a los ojos de sus hijos" tras atentar contra niños en Legutiano.

La unidad frente al terror fue la protagonista de esta mañana en San Sebastián, donde asociaciones de víctimas y todos los partidos democráticos vascos excepto el PP, rindieron un homenaje a todos los asesinados y afectados por la barbarie terrorista. Durante el emotivo acto intervino la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo y viuda del ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan Mari Jáuregui asesinado por ETA, Maixabel Lasa, que quiso dejar claro que el procedimiento previsto por un sistema democrático para acabar con el terrorismo es "la aplicación justa y escrupulosa de la ley". Asimismo, participaron otras víctimas afectadas por la sinrazón terrorista, como el guardia civil Leoncio Sáinz, que fue gravemente herido en un atentado de ETA en 1984 y quien cuestionó la condición humana de los miembros de la banda. Así, se preguntó "¿cómo puede mirar el terrorista a los ojos de sus hijos?" tras haber atentado contra la Casa Cuartel de Legutiano (Álava), donde dormían varios niños.

Ante víctimas de ETA, del GAL, del Batallón Vasco Español o de la Triple A, Lasa quiso dejar claro que independientemente de quién haya producido su sufrimiento "el derecho a la verdad, a la justicia y al reconocimiento del daño causado son derechos de todas las víctimas del terrorismo". Así, recordó que "aquellos terribles episodios ocurridos en los setenta y ochenta" y perpetrados por ETA y por otros grupos terroristas "están archivados en una serie de expedientes X y cubiertos por un tupido velo".

Para la directora de la Oficina de Víctimas, "la aplicación justa y escrupulosa de la ley" es el único procedimiento válido para acabar con el terrorismo, mientras que a su juicio, la vinculación de "la consecución de la paz a la conquista de un nuevo estatus político es pervertir las reglas del juego democrático". "Convertir al 'lobby' terrorista en notario de la situación es condenar a las víctimas de la violencia terrorista", apuntó.

Lasa, acudió al Kursaal donostiarra "respondiendo a un emplazamiento efectuado desde el Parlamento vasco con el apoyo de todas las formaciones democráticas" como el primero de estos actos que tuvo lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao hace más de un año. Nada más comenzar su discurso, pidió un minuto de silencio, que fue seguido en pie por todos los asistentes, "por lo que no se encuentran hoy aquí entre nosotros por culpa de la violencia terrorista y, de manera especial, por Juan Manuel Piñuel, asesinado el miércoles en Legutiano".

También recordó a los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero, asesinados en Capbreton "mientras cumplían con su deber: protegernos del crimen", al ex concejal del PSE en Mondragón Isaías Carrasco, "asesinado por ser un trabajador socialista" y "a un superviviente, al escolta Gabriel Giner, que salvó su vida por los pelos en el barrio bilbaíno de La Peña".

Denunció que "la particular contribución que los terroristas hacen al pueblo al que dicen servir" toma "la forma de una amenaza colectiva de muerte contra jueces, policías, guardias civiles, periodistas y contra una parte importante de la representación política de esta sociedad", por lo que advirtió del "grave riesgo de que la resignación ante este paisaje de coacción, escoltas y falta de libertad" convierta al vasco "en un pueblo indolente" y "en una sociedad avanzada, sí, pero demasiado habituada a convivir con el peligro y con el drama, cuando es ajeno y no toca de cerca".

Pero pese a todo, Lasa no mostró "ninguna duda de que hoy, en Euskadi, la agenda política" es "la agenda individual de todas las personas amenazadas, porque la prioridad política de una sociedad moralmente responsable es la recuperación de la libertad individual por parte de todos sus miembros, condición imprescindible para ser un actor político con todas las garantías".

Por su parte, Leoncio Sáinz, guardia civil que sufrió en sus propias carnes un atentado de ETA en Galdakao (Vizcaya) en 1984 recordó "el desamparo" que padecieron los agentes de la Benémerita que como él fueron objetivo de la barbarie terrorista durante los años ochenta aunque reconoció que "afortunadamente" hoy en día homenajes como la ofrenda floral de un ertzaina y un guardia civil a Juan Manuel Piñuel "demuestran la dignidad de este pueblo, del pueblo vasco" con "todos los partidos delante, testigos de un gesto desconocido hasta ahora y ejemplo para el futuro".

Asimismo, mostró su orgullo por pertenecer a la Guardia Civil y aseguró que pese a que "alguien puede pensar que uno se hace guardia civil porque no tiene otro remedio", esa afirmación "es un error bastante común", aunque no son "mártires por vocación" ya que quieren vivir como todos y que su "vida y muerte tengan un sentido".

Sáinz recordó que los agentes de la Benemérita viven y mueren por la seguridad de la sociedad, para que la democracia y el Estado de Derecho "venzan al terror y a la imposición", así como para que "nuestros hijos no tengan la desdicha de vivir de estos tiempos de desconsuelo y amargura" y para que como los de Piñuel puedan "disfrutar de un futuro de paz y libertad".

Lo que no puede "quitarse de la cabeza" el agente es la imagen y el sonido del llanto de los niños que estaban en el interior del cuartel de Legutiano, último escenario de la actividad etarra y donde falleció Juan Manuel Piñuel. Así, se preguntó: "¿dónde está la humanidad de esta acción cruel?, ¿cuál es su explicación?, ¿cómo puede mirar el terrorista a los ojos de sus hijos, feliz y contento de haber hundido la vida de esos niños, feliz y contento de haber hundido la vida de esos niños, de hacerles llorar, de haber llevado el miedo a su mirada?, ¿cómo se puede vivir así el resto de la vida?"

El padre del mosso d'Esquadra Santos Santamaría, asesinado por ETA en 2001, vaticinó durante su intervención en el palacio donostiarra que "algo está cambiando" en la sociedad vasca, cada vez más convencida contra el terrorismo. No obstante reconoció que "falta mucho por cambiar", aunque eso podría conseguirse "mediante el arma más legal y la que más temen esa pandilla de asesinos, que es la unidad de todas las víctimas, de las instituciones y de los partidos políticos contra ellos".

Al acto no asistieron ni el Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (Covite), ni el PP vasco ya que según señaló la presidenta del colectivo, Cristina Cuesta, en declaraciones a 'El País', recogidas por Otr/press, iniciativas como la del parlamento vasco que condenó que el Gobierno "amparara" las torturas contra etarras no deslegitiman "al terrorismo", sino "al Estado de Derecho". Por ello, y ya que el homenaje estaba promovido por la Dirección de Víctimas del Gobierno vasco, decidieron no asistir.

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