ETA asesina a un agente y destroza una casa cuartel

  • Una furgoneta-bomba con cientos de kilos de explosivos deja un guardia civil muerto y cuatro heridos en la localidad alavesa de Legutiano · El ataque fue de madrugada y había cinco niños durmiendo

ETA lo habían intentado previamente en Durango y en Calahorra y había fracasado. Pero ayer no falló. Y pudo ser mucho peor. La organización terrorista hizo estallar una furgoneta-bomba ante la casa cuartel de la localidad alavesa de Legutiano, que acabó con la vida del guardia Civil, Juan Manuel Piñuel, de 41 años, e hirió a cuatro de sus compañeros, que evolucionan favorablemente de sus heridas en dos centros hospitalarios de Vitoria.

El enorme cráter que originó la explosión, similar al que hubiera dejado una bomba colocada ya dentro del cuartel, y los tremendos destrozos ocasionados en las viviendas cercanas -se han llegado a encontrar restos de metralla a más de 200 metros del atentado- evidencian que el objetivo de ETA era provocar una auténtica matanza.

Juan Manuel Piñuel, natural de Melilla, casado y con un hijo, de 41 años, se convierte en la sexta víctima mortal de ETA tras la ruptura de la tregua, una lista negra que engrosan los ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, los también guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno, y el que fuera edil socialista en Mondragón Isaías Carrasco.

El agente asesinado ayer llevaba poco más de dos meses en Legutiano y había pedido ese destino a fin de acumular el tiempo necesario para poder ser trasladado a la Comandancia de Málaga, donde reside su familia.

La organización terrorista ha recuperado, según reconoció el propio consejero vasco de Interior, Javier Balza, el estilo de los años 80, cuando Josu Ternera mandaba en el aparato militar de la banda y cuando se produjeron los sangrientos ataques contra las casas cuartel de Vic y de Zaragoza, que provocaron decenas de muertos.

El atentado contra la casa cuartel de Legutiano -una pequeña localidad cercana a Vitoria- se produjo al filo de las tres de la madrugada del miércoles. Según las primeras investigaciones, los terroristas dejaron la furgoneta-bomba cerca del edificio anexo al edificio y en apenas treinta segundos abandonaron el lugar en un segundo vehículo que, posteriormente, abandonaron intacto al parecer tras fallar el mecanismo de explosión que tenían previsto destrozará el coche.

Los pistoleros huyeron en un tercer vehículo modelo Peugeot. La furgoneta-bomba, marca Citroen Berlingo y con matrícula 5945 FMC, estaba colocada a la puerta del edificio,

La tremenda explosión provocó la muerte de Juan Manuel Piñuel Villalón. Agentes de rescate de la Ertzaintza tuvieron que acceder a los escombros para sacar con vida a un segundo agente, un sargento, que fue evacuado al hospital de Txagorritxu. Los otros tres se encontraban hospitalizados en dos centros de la ciudad de Vitoria y "se encuentran razonablemente bien", según afirmó el ministro de Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, que los visitó en el centro médico.

Fuentes policiales hablaron de la posibilidad de que los terroristas utilizaran entre 100 y 300 kilos de explosivos y el modus operandi parece similar al que ETA utilizó en el ataque a la casa cuartel de Durango el 2 de septiembre, atentado que se saldó con graves daños materiales pero sin víctimas.

En la casa cuartel de Legutiano residen habitualmente cerca de 40 personas que pertenecen a quince familias y que fueron trasladadas a las dependencias que el Instituto Armado tiene en el barrio vitoriano de Sansomendi.

Durante su visita al lugar del atentado, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, afirmó que pese al asesinato de Piñuel ETA "ha fracasado" por que buscaba "una masacre" como demuestra la cantidad "sustantiva" de explosivo utilizado por la banda. Rubalcaba reconoció el carácter "malvado" del ataque, ya que este se produjo mientras dormían 29 personas, entre ellas cinco niños y una joven de 18 años. "ETA ha dado un paso más, si le quedaba alguno por dar, para distanciarse de cualquier persona de buena voluntad con este horroroso y malvado atentado", dijo.

La Guardia Civil y la Ertzaintza consideran como "hipótesis más probable" que los autores del atentado sean los integrantes del comando Vizcaya Arkaitz Goikoetxea y Julen Martitegi, que fueron identificados por la policía vasca como dos de los autores materiales del atentado de Durango, el 24 de agosto de 2007.

El uso de temporizadores para evitar los inhibidores de frecuencia que protegen las instalaciones de las Fuerzas de seguridad para evitar que las bombas puedan ser activadas a distancia, unido a que ETA no avisa cuando se trata de este tipo de atentados terroristas, es lo que hace que estas explosiones no puedan ser evitadas por los servicios de vigilancia de la Guardia Civil establecidos en las casas-cuartel y que su deflagración sea devastadora, como ha ocurrido en Legutiano, donde la bomba explotó cuando Juan Manuel Piñuel, que se encontraba de guardia, avisaba a los servicios de seguridad de la presencia de la furgoneta sospechosa en las proximidades de la casa cuartel.

Fuentes de las lucha antiterrorista indicaron que su "esperanza" es que los terroristas hayan dejado huellas y rastros que permitan su identificación en el Peugeot 206 que utilizaron para su huida después de colocar el coche bomba y que fue encontrado en el Monte Urquiola, al fallar el dispositivo preparado por los etarras para que ardiera. Este vehículo había sido robado hace un mes en la localidad de Berango.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó por la tarde a los tres agentes heridos (uno de ellos en la UCI) que siguen hospitalizados y luego dio el pésame a la viuda del agente asesinado en la capilla ardiente.

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