El Congreso despide a Calvo Sotelo

  • El ex presidente recibe con honores el último adiós de autoridades, políticos y ciudadanos, que visitaron la capilla ardiente en la Cámara Baja, abierta hasta hoy · El Gobierno decreta luto oficial hasta mañana

La Familia Real, el presidente del Gobierno, los representantes de las altas instituciones del Estado y centenares de ciudadanos anónimos rindieron ayer homenaje al ex presidente del Ejecutivo, Leopoldo Calvo Sotelo, el segundo de la democracia y el primero en fallecer. Con un protocolo nuevo, marcado por los más altos honores de Estado, la clase política y la sociedad desfiló por el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados, dónde quedó instalada la capilla ardiente con los restos del político madrileño, fallecido a consecuencia de un paro cardiaco el pasado sábado a los 82 años de edad en su domicilio de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.

A las diez de la mañana, escoltado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil llegaron al Congreso de los Diputados, atravesando la Carrera de San Jerónimo, los restos del ex presidente que consolidó las libertades y la democracia en una época convulsa y que enfrentó el golpe de Estado del 23-F.

Al pie de las escalinatas de la Puerta de los Leones, que se abrió para la ocasión -algo que sólo ocurre una vez cada cuatro años en la solemne apertura de cada legislatura-, aguardaban al féretro el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su esposa, Sonsoles Espinosa; los presidentes del Congreso y del Senado, José Bono y Javier Rojo, y la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas. Junto a ellos, los miembros de la Mesas de ambas Cámaras y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán.

El ataúd con los restos de Calvo Sotelo, cubierto con la enseña nacional, fue recibido con honores por una Sección del Ejército del Aire y fue portado por ocho soldados del Ejército de Tierra bajo redobles de tambor. Era la primera vez en la historia que un grupo de militares entraban armados en la Cámara Baja para rendir honores a la democracia. Los restos mortales del segundo presidente de la democracia accedieron por la Puerta de los Leones hasta el Salón de los Pasos Perdidos, el más amplio de la Cámara Baja, donde fueron depositados en un catafalco y velados por varios militares y agentes de la Guardia Civil, y rodeado de varias coronas de flores.

El jefe del Ejecutivo y su esposa transmitieron sus condolencias y dieron el pésame a la viuda de Calvo Sotelo, Pilar Ibáñez, y a varios de sus hijos por una pérdida irreparable. Fue la segunda ocasión que el Salón de los Pasos Perdidos acogía una capilla ardiente. El primer precedente tuvo lugar el pasado mes de julio cuando falleció el diputado del PP Gabriel Cisneros, que fue vicepresidente del Congreso y uno de los siete padres de la Constitución.

Los Reyes y los Príncipes de Asturias llegaron al Congreso al filo de las once de la mañana. Saludaron afectuosamente a la viuda y dieron su pésame a los hijos del fallecido. El jefe del Estado, visiblemente emocionado, depositó sobre el féretro de Calvo Sotelo el Collar de la Real y Distinguida Orden de Carlos III. Quince minutos después, la Familia Real abandonó el Palacio de Las Cortes entre los aplausos de los madrileños que se congregaron en los aledaños del Congreso.

A la capilla ardiente también acudieron, de luto riguroso, el ex presidente José María Aznar y su esposa, Ana Botella, cuya llegada fue también muy aplaudida; el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; el presidente del PP, Mariano Rajoy y su esposa, Elvira Fernández, acompañados por la portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría; así como el portavoz del PSOE, José Antonio Alonso. También se desplazó hasta el Congreso Adolfo Suárez Illana, hijo del primer presidente de la Democracia. Felipe González, de estancia en Washington, remitió un telegrama para mostrar su pesar a la familia.

Después del mediodía, cuando se clausuró el homenaje político con honores de Estado, la capilla ardiente quedó abierta al público, estado en el que permanecerá hasta las nueve de hoy. El Gobierno decretó tres días de luto oficial que finalizarán en la medianoche de mañana.

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