Calvo Sotelo recibe honores de Estado en la ceremonia de despedida en el Congreso

  • El féretro con los restos mortales del ex presidente del Gobierno ha sido despedido con honores de Estado y está siendo trasladado a Ribadeo (Lugo), donde será enterrado

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El féretro con los restos mortales del ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo ha salido a las diez de la mañana del Congreso de los Diputados donde ha sido despedido con honores de Estado para ser trasladado hasta la localidad lucense de Ribadeo.

Cubierto con la bandera de España y bajo los acordes del himno nacional, el féretro ha sido portado a través de la Puerta de los Leones del Congreso por militares del Ejército de Tierra que lo han colocado sobre un armón. Nada más abandonar el edificio, se ha guardado un minuto de silencio y, a continuación, el armón ha sido conducido a la madrileña Plaza de Neptuno, seguido del cortejo fúnebre que encabezaban la familia del ex presidente del Gobierno, precedida por su viuda, Pilar Ibáñez Martín, sus ocho hijos, y sus nietos, que portaban ramos de flores. Tras la familia se situaban el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, junto a los presidentes del Congreso, José Bono, y el Senado, Javier Rojo, quienes han acompañado al féretro en su salida de las dependencias del Congreso.

En la Plaza de Neptuno se ha vivido el momento más emotivo de la ceremonia de despedida, al efectuarse el toque de oración y la salva de honor, tras el que ha desfilado un batallón mixto formado por efectivos de los tres Ejércitos y de la Guardia Civil. Uno de los cuatro caballos que portaban el armón con los restos mortales se ha caído al suelo tras rodear la Plaza de Neptuno, y se ha recuperado tras recibir algo de alimento, sin que este incidente haya alterado el transcurso de la ceremonia.

Minutos antes de las diez de la mañana, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega; la ministra de Educación, Política Social y Deporte, Mercedes Cabrera Calvo Sotelo, el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Francisco José Hernando y la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, salían del edificio del Congreso para aguardar, en la escalinata, la salida del féretro. Allí se encontraba también el líder de la oposición, Mariano Rajoy, flanqueado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, además de los miembros de la Mesa del Congreso y del Senado, entre otras autoridades y parlamentarios.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), general Félix Sanz Roldán, permanecía frente a la Puerta de los Leones, junto al batallón de los tres Ejércitos que ha rendido honores a Calvo Sotelo. Adolfo Suárez, hijo del primer presidente de la democracia, ha acompañado desde primera hora a la viuda y a los hijos de Calvo Sotelo, que se han turnado durante toda la noche en la capilla ardiente. Poco antes de las nueve de la mañana volvía a abrirse la Puerta de los Leones de la Carrera de San Jerónimo, por la que se accede directamente al salón de los Pasos Perdidos donde se instaló la capilla ardiente, que fue cerrada al público anoche.

Los restos mortales de Leopoldo Calvo Sotelo han estado custodiados desde las diez de la mañana de ayer, cuando se abrió la capilla ardiente, hasta las nueve de esta mañana por soldados de los tres Ejércitos y agentes de la Guardia Civil. Todas las autoridades han despedido afectuosamente a los familiares del ex presidente del Gobierno, a los que han mostrado su apoyo y su calor, al término de la ceremonia que ha finalizado poco antes de las once de la mañana.

En una soleada y calurosa mañana madrileña, decenas de ciudadanos se han concentrado también en los alrededores del Congreso y de la Plaza de Neptuno, y numerosos vecinos se han asomado a los balcones de los edificios cercanos para seguir la ceremonia de despedida del primer presidente del Gobierno de la democracia que ha fallecido en España. Los restos mortales de Calvo Sotelo han partido en un coche en dirección a la base aérea de Torrejón de Ardoz, desde donde serán trasladados a Ribadeo (Lugo) para recibir sepultura.

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