Bono insiste en que el Yak-42 no estaba en condiciones de volar

  • El ex ministro de Defensa envía un informe al juez en que recopila las quejas de los militares por los aparatos antes del accidente.

El presidente del Congreso de los Diputados y ex ministro de Defensa, José Bono, ha enviado un informe al juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska en el que reafirma la declaración que realizó el pasado abril ante el magistrado y confirma lo que ya dijo entonces: que el Yakovlev-42 que se estrelló en 2003, en un accidente en el que perdieron la vida 62 militares españoles y a doce miembros de la tripulación, no estaba en condiciones de volar. En el informe Bono también reitera que la cúpula militar del Ministerio de Defensa e incluso el gabinete del entonces ministro Federico Trillo pudieron tener conocimiento de las quejas que existían sobre estos aparatos.

Cuando compareció ante Grande-Marlaska, Bono se comprometió, para corroborar su declaración, a entregar este informe al magistrado. En él se recogen los documentos del Ministerio de Defensa que acreditan que antes de que se produjera el accidente existía un malestar elocuente entre los militares españoles, lo que se tradujo en un total de 18 quejas que llegaron al Estado Mayor Conjunto (Emacon). De hecho, Bono apuntó que, según sus informes, en el vuelo en el que se produjo el accidente, que tuvo lugar el 26 de mayo de 2003 en Trabzon (Turquía), se cometieron un total de 22 irregularidades.

Entre estas quejas está la formulada en abril de 2003 por el teniente coronel Marino, del Centro de Inteligencia y Seguridad del Ejército de Tierra (Ciset), que pudo llegar al Estado Mayor de la Defensa (EMAD) e incluso al gabinete del ministro Federico Trillo, según declaró Bono. Este informe denunciaba, entre otras cosas, las condiciones de habitabilidad del avión y apuntaba que una parte de la carga no viajaba amarrada.

En resumen, quejas que ponían de manifiesto las condiciones que presentaban los aviones que Defensa estaba contratando a compañías de antiguas repúblicas ex soviéticas, como el Yakovlev-42 siniestrado, que la agencia de la OTAN Namsa subcontrató a la ucraniana UM-Air a través de la intermediaria Chapman Freeborn. Precisamente el responsable de esta empresa en Alemania, Russi Batliwala, declarará mañana martes ante Grande-Marlaska después de que de que el pasado 31 de marzo los representantes de Chapman Freeborn en España declararan que la operación de contratación fue llevada a cabo en su totalidad por la filial alemana de la empresa, con sede en Fráncfort.

Esta causa abierta relativa a las presuntas irregularidades en la contratación del aparato fue archivada por Grande-Marlaska el 1 de junio de 2007. Sin embargo, la Sección Cuarta de la Sala de Lo Penal Audiencia Nacional le ordenó el 22 de enero pasado reabrir las investigaciones. Un proceso distinto al sumario abierto a raíz de la identificación errónea de las víctimas, que también fue archivada por Grande-Marlaska, el 22 de noviembre, y que la Sección Tercera de la Sala de lo Penal Audiencia Nacional también le ordenó reabrir el pasado 29 de abril.

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