Aznar cuestiona el giro al centro

  • Advierte a Rajoy que no ganarán si se piensa que se puede "ignorar a los que ya votan" al PP · Recuerda que en 1996 primero ganaron las elecciones y después gobernaron "con diálogo"

Después del frío saludo que José María Aznar ofreció a Mariano Rajoy en la primera jornada del XVI Congreso Nacional del PP, el ex presidente del Gobierno ofreció ayer al plenario un discurso repleto de pullas contra el giro al centro que ha emprendido su sucesor.

Investido de "un disciplinado militante que no aspira a nada, que no pide nada y que no juega a nada", Aznar arrancó recordando que "las sólidas referencias morales, que no debemos perder nunca", se asientan sobre la memoria de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez y tantos otros", y se lanzó a saldar "una deuda de afecto" personal con María San Gil y José Antonio Ortega Lara. "Todos tenemos una deuda impagable de agradecimiento en este partido del que deben seguir formando parte", dijo.

El presidente de honor del PP reivindicó la vigencia del ideario del partido que lideró durante 15 años, y alertó claramente sobre el giro al centro que pretende Rajoy: "No ganaremos si pensamos que podemos ignorar a los que ya nos votan". "Un gran partido como el nuestro no puede ser nunca el proyecto personal de nadie", agregó Aznar.

En su opinión, el PP debe seguir formando parte de "la gran corriente de centro reformista europea", pero "nadie nos tiene que enseñar el camino del centro" ya que, "desde 1989, estamos en el centro".

Entonces, Aznar defendió la gestión de su Gobierno y argumentó contra las tesis que Rajoy ha utilizado para justificar la renovación que ha emprendido: "En 1996 llegamos al Gobierno porque ofrecimos un proyecto solvente que merecía también confianza. También entonces a algunos les parecíamos tan antipáticos como incapaces de gobernar". "Primero ganamos las elecciones y, después, gobernamos con diálogo y acuerdos. Por ese orden", sentenció.

Sobre este terreno, Aznar lanzó cuatro reflexiones. En la primera reconoció el "gran coraje" del equipo que dirigió el PP desde 2004 en defensa de "la integridad de nuestros principios y valores y la unidad de nuestro partido, y mencionó a Acebes y Zaplana, provocando uno de los primeros aplausos del plenario. En segunda lugar, cumplió el trámite de apoyar a Mariano Rajoy ofreciéndole "un respaldo responsable" y advirtiéndole que debe "contar con todos y con los mejores".

Acto seguido, defendió una "renovación integradora frente a las etiquetas y los personalismos", y apostó por "un proyecto cohesionado de nación que tiene como motores de progreso la libertad amparada por la ley y la solidaridad entre los españoles". A su juicio, una vez "concluido el modelo autonómico ", el principal problema político que afronta hoy España es que "se niega lo común". Cuando terminó, Aznar recibió uno de los aplausos más prolongados y sonoros del congreso. Previamente, el presidente fundador del PP, Manuel Fraga, defendió que en esta nueva etapa abierta por Rajoy "hay sitio para todos".

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