Pastora Soler, cantante

"Lo primero que canté a mi vuelta fueron canciones infantiles"

"Lo primero que canté a mi vuelta fueron canciones infantiles" "Lo primero que canté a mi vuelta fueron canciones infantiles"

"Lo primero que canté a mi vuelta fueron canciones infantiles"

-Después de la tormenta siempre llega la calma...

-Al final todo pasa. Después de un tiempo complicado me llegó la calma de forma natural, hasta que vi que estaba preparada para volver.

-La única letra que refleja lo que ha vivido habla de alguien que se cruza en su camino y la hace volver a la vida. ¿Quién es ese alguien?

-Mi hija. Esa canción quizás sea la que más recoja lo que quiero contar y transmitir. Cuando tocas fondo tienes que salir; o te pasa algo o conoces a alguien que te hace pensar que eres una luchadora. Cuando tienes un hijo aprendes a relativizar los problemas reales.

-Jugando con su nombre, ¿tenía que llegar su Estrella de Oriente para que encontrase de nuevo el camino?

-No sé lo que hubiera pasado en mi vida si no me hubiese quedado embarazada. Gracias a Dios fue solamente un mes de mucha tristeza, porque apareció ella.

-¿Qué la asustó más, no saber si iba a volver o la vez que se subió a un escenario de nuevo?

-No me planteaba cuándo volver. Lo había dejado y ya está; no me iba a presionar. Mi problema empezó porque no tenía ilusión. Era como una historia de amor y me tocó vivir una ruptura. Hay que poner espacio y tiempo, porque no sabes si vas a echar de menos a esa persona o definitivamente no quieres estar con ella.

-Su vuelta fue por la puerta grande. Alejandro Sanz la invitó a cantar en el aniversario de Más.

-Ni me planteé si estaba preparada. Alejandro me invitó a cantar y dije sí. Él se preocupó por que estuviera arropada todo el tiempo y fui a su casa ensayar para que no fuera tan impactante. Sabía que no había mejor forma de volver que con él. Ahora empieza mi gira, pero no me preocupa porque pienso en los veinte años tan felices que llevo sobre los escenarios, no en cuatro episodios de inseguridades.

-Es usted como esa compañera de clase a la que extrañan alumnos y profesores cuando falta al colegio.

-(Risas). Tanto en el momento de dejarlo como cuando volví mis compañeros han estado ahí. La gente me paraba por la calle para decirme que tenía que volver. Eso te llena de vida, es lo más grande que te puede pasar.

-¿Este punto de inflexión le ha permitido explorar a la hora de hacer el disco?

-Las prisas no son buenas. No soy compositora y tengo que escoger un repertorio para hacerlo mío. Disponer de tanto tiempo me ha permitido quedarme con las canciones con las que realmente me sentía identificada y las que creía que a la gente le podían llegar. He recibido canciones muy autobiográficas pero no puedo hablar de mí todo el tiempo, demasiado que le canto una a mi hija.

-Ahora se mueve en nuevos registros pero siempre la invitan a volver a la copla. ¿No se cansa?

-Con la copla se me remueve algo por dentro. Pero no es lo mismo cantar un tema que lleva años cantándose que cantar una canción que han hecho para mí. El querer salir de la copla es por tener mi propio sello, pero siempre la tengo muy presente.

-Este verano se la ha visto por la playa. ¿Echa de menos la cerveza en el chiringuito o no cambia por nada los castillos en la arena?

-He hecho las dos cosas (risas). Hay que saber compaginarlo. Ha sido un verano muy tranquilo y de disfrutar porque sabía lo que venía. Bajábamos con la niña a la playa y ella era la que quería ir al chiringuito.

-Principiante en el mundo Frozen, hay muchos que se morirían por oírla cantar Suéltalo.

-(Risas) Tengo un buen repertorio de canciones infantiles. Puede ser lo primero que haya cantado en mi vuelta. En el público infantil hay un buen filón. Así que todo se andará. Tengo pendiente lo de la copla y las canciones infantiles.

-Colorante, estabilizante, azúcar, sal y vinagre. ¿Qué hay en su corazón?

-A veces me preguntan si seré la misma en el escenario, pero yo creo que será al contrario, que pondré todavía más leña en el asador.

-Sobre los escenario los artistas se quieren mucho. ¿Dónde acaba la profesionalidad y nace la amistad?

-La verdad es que en la profesión puedes llevarte pocos amigos. Nos apoyamos muchos porque, puerta que te abre un compañero, puerta que siempre se queda abierta. Pero llevarte amigos de verdad es muy complicado por las agendas de cada uno.

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