"La mujer ha pasado de la tutela marital a la tutela institucional"

-¡La que ha organizado!

-Pues no he dicho nada nuevo. Hace cuatro años que advierto que la ley contra la violencia de género, aunque necesaria y bienintencionada, fue redactada con precipitación y que no debería proteger sólo a las mujeres.

-¿A quién si no?

-La parte más débil en el ámbito doméstico no tiene por qué ser siempre la mujer: pueden ser los abuelos, niños, hermanos, padres…

-¿Hay hombres maltratados?

-Sí y otro tipo de violencia doméstica que no se investiga, porque no preocupa. A mí hasta ahora me habían ninguneado porque era una forma de evitar el debate. ¡Como si la ley fuera un dogma!

-¿Tiene datos?

-Los datos de malos tratos a hombres los he buscado en Google, dado que no se publican las estadísticas de mujeres agresoras: se parte de la premisa de que ese maltrato no existe.

-¿Y qué ha encontrado?

-Una cifra más elevada de lo que se imagina. Hablamos de 30 hombres muertos en un año por agresiones, envenenamiento y apuñalamiento, frente a 54 mujeres.

-¿Pero cómo es posible que no se contabilicen?

-Es una cuestión conceptual. Si un señor de 85 años con alzhéimer mata a su mujer, se contabiliza como un caso de violencia doméstica. Pero si es al revés, y una señora con alzhéimer mata a su marido, no se considera maltrato.

-¿Quiere decir que la ley discrimina a los varones?

-Claramente. No castigan los hechos por su gravedad, sino porque los autores son hombres.

-¿Y usted qué opina al respecto?

-Que cuando una pareja discute y un hombre forcejea por ver a su hijo, en una relación de igualdad, el problema no debe ser contemplado como maltrato.

-¿No?

-Los conflictos de pareja deben ser resueltos, salvo en los casos de canallas maltratadores, en el ámbito de los juzgados de familia. Por desgracia, muchos casos que antes venían a nosotros son ahora desviados a los juzgados de violencia de género.

-¿Ahora tienen menos trabajo?

-Este año vamos a tener unos 1.500 asuntos por juzgado, cuando hemos llegado a tener más de 2.000. Mientras, los juzgados de violencia están colapsados por la cantidad de asuntos que entran.

-¿Hay denuncias falsas?

-Falsas e infundadas. La prueba es que se produce un grado elevadísimo de sobreseimientos y de archivos, de más del 60%.

-Pero eso ocurre en todo tipo de delitos.

-Sí, pero en otro tipo de delitos las denuncias se sobreseen casi siempre porque no hay autor conocido: como cuando te roban una moto que nunca aparece. En el caso de las denuncias por malos tratos, por el contrario, los autores están siempre presentes, al 100%.

-¿Cree que se producen situaciones de abuso?

-Las hay, porque todos estos hombres, cuya culpabilidad no ha podido ser demostrada, han tenido que pasar por una detención, por denuncias que obedecen a venganza y despecho.

-Lo curioso es que prosperen.

-Le citaré un caso. Un hombre tiene una relación esporádica con una señora, que al día siguiente envía unas fotos comprometedoras a su mujer, que sufre un infarto. El hombre va a buscar a la otra y le dice: la que tenías que estar muerta eres tú, hija de puta.

-¿Y…?

-Ella lo denuncia, lo detienen, pierde su trabajo y le ponen medidas de alejamiento. ¿Acaso es un maltratador? Hay hombres que terminan suicidándose en situaciones parecidas, y es un dato que tampoco se investiga.

-La mujer es más vulnerable.

-En el aspecto físico sí, pero no en el psicológico. Considerar que la mujer es inferior al hombre por el hecho de serlo es volver a las concepciones machistas de hace medio siglo, cuando se entendía que la mujer era socialmente inferior.

-Entonces había una tutela marital.

-Y ahora, después de tantos años de lucha por la igualdad, la mujer sigue estando tutelada, ahora por las instituciones. Por el hecho de ser mujer tiene que se protegida en la relación de pareja. Estamos en el posmachismo.

-¿Le han llamado hombres?

-Muchísimos hombres, y también mujeres. Porque detrás de algunos hombres denunciados hay nuevas esposas, que comparten el sufrimiento de sus compañeros, que saben que ellos no son maltratadores y que ellas han sido la causa de esas denuncias, a veces movidas por el despecho.

-Es usted el héroe de los hombres divorciados.

-No pretendo ser el héroe de nadie, ni convertirme en paladín de nada por opinar. Son esas asociaciones de divorciados que han salido en mi defensa las que a partir de ahora tienen que llevar la voz cantante.

-¿Cómo hemos llegado a esto?

-Se ha intentado contrarrestar una situación de injusticia provocando otra injusticia. Hemos pasado de la lucha de clases a la lucha de sexos. ¿A quién beneficia todo esto?

-Dígalo usted.

-Basta con ir a los presupuestos públicos y ver quién percibe las subvenciones. El Plan de Igualdad cuatrienal multiplica casi por seis el presupuesto del Ministerio de Trabajo. Una cosa es luchar contra el maltrato, que es lo que yo hago, y otra cosa es vivir del maltrato.

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