"El ajedrez te enseña sobre todo a reponerte de los fracasos"

-¿Desde cuándo juegas al ajedrez?

-A los 8 años jugué mi primera competición, en el campeonato de Andalucía. Como me salió bien, decidieron llevarme a los campeonatos de España, que también me salieron bastante bien.

-¿Quién fue tu maestro?

-Me enseñó a jugar mi padre, que es muy aficionado. El tablero era para mí como un campo de batalla. Hacía un castillito, colocaba las piezas, e inventaba historias como: "¡Han secuestrado a la dama!".

-¿Lo sigues viendo así?

-Ahora lo veo como un campo de batalla en el que las piezas mueren. Tú tienes que evitar que maten al general.

-Relátame algún duelo memorable.

-Muchos de los de Judith Polgar, la ajedrecista húngara que ahora mismo está entre los mejores del mundo. De pequeña era mi ídolo, quería llegar a ser como ella.

-¿Por qué?

-Sus padres eran psicólogos y emplearon una forma de entrenamiento bastante curiosa, relacionada con la forma de perder. Que no les afectara perder.

-¿Cómo llegaste a jugadora de élite?

-La Federación Española me concentró por primera vez en Mondáriz [Pontevedra] a los diez años. Pensaron que tenía algo de nivel y me aceptaron.

-¿Crees que tuviste buena suerte?

-La suerte influye mucho, desde luego. Puedes saber jugar muy bien y tener un día nefasto… Pero lo importante es estudiar.

-¿Y qué estudia un ajedrecista?

-Las aperturas, el medio juego… Miras qué puede hacer tu rival y analizas las partidas para ver dónde te has equivocado.

-¿En eso consiste el entrenamiento?

-Ves partidas y piensas qué harías si fueras la jugadora. Empiezas a construir jugadas en tu cabeza. Ayuda mucho la visualización, algo que yo también aplico a otras cosas.

-¿Qué cosas?

-Las matemáticas, por ejemplo, me resultan más fáciles si me imagino las cuentas. En vez de sobre el papel, las escribo en mi cabeza.

-¿Hasta cuántas jugadas puedes visualizar?

-Depende de lo complicada que sea la posición. Normalmente unas diez o doce, si estoy muy concentrada.

-¿Cuántas visualizaría un supercampeón?

-No sé. Supongo que unas veinte.

-¿Llevas la cuenta de las partidas que has jugado?

-Tengo apuntadas más de mil, sin contar las semirrápidas.

-¿Y cuál ha sido la más dura?

-Hay muchas, la verdad. Hay torneos que se juegan en ronda doble, una partida por la mañana y otra por la tarde. Perder esas dos en un mismo día te lleva a preguntarte si el ajedrez es lo tuyo.

-¡Resultará agotador!

-Haces un esfuerzo físico y eso se nota.

-¿No es mayor el cansancio intelectual?

-Aunque funcione la cabeza, la tensión que recibe tu cuerpo actúa sobre los músculos. Llega un momento en que notas el estrés que te ha producido el torneo.

-Luego hay que preparar el cuerpo y la mente...

-Siempre. Tenemos un número limitado de neuronas y si no las entrenas se van quedando retraídas y cuesta reactivarlas. Pero el ejercicio físico es fundamental para evitar el cansancio.

-¿Cómo puede vencer un ordenador a un hombre?

-Porque es una máquina. Los humanos nos equivocamos más que las máquinas en aquello para lo que están programadas. ¡Y ellas no se cansan!

-¿El ajedrez enseña algo para la vida real?

-Se aprende de cualquier cosa que hagas en la vida. El ajedrez te enseña, sobre todo, a reponerte de los fracasos. Tropiezas con una piedra y vuelves a levantarte.

-¿Qué cualidades te ve tu entrenador?

-Es que no creo que haga falta ninguna condición en especial, salvo la de trabajar y estudiar. Con un talento mínimo y trabajando muchísimo se puede llegar muy alto.

-¿Tu primer consejo para un novato?

-Que antes de mover cualquier pieza mire a ver si se deja algo atrás. Muchas veces actuamos impulsivamente, sin pensar en las consecuencias.

-¿Los adolescentes de hoy están injustamente desprestigiados?

-Todo el mundo ha sido adolescente en algún momento y a esta edad se disparan las hormonas. Creo que los padres deben controlar más. No se trata de que los tengan en una cárcel, pero hay que estar pendientes.

-¿Crees que los padres están ausentes?

-Ahora el padre y la madre trabajan. Si los padres hubieran estado ahí en el momento en el que empiezan los problemas de un niño, igual los hubieran solucionado.

-¿Qué cambiará con internet?

-En internet encuentras todo lo que buscas. Los libros se están quedando anticuados, ya hay pocas personas que cojan un libro para buscar algo.

-¿Qué hito de la historia te impresiona más?

-El descubrimiento del papiro. Me impresiona que antes de Cristo ya lo utilizaran para escribir.

-¿Y tu descubrimiento favorito?

-Muchas veces digo que el que descubrió la cama sería un genio.

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