Jaime Martínez Montero. Inspector de Educación e inventor del método ABN

"Libremos a los niños del martirio de hacer cuentas"

  • Ha publicado numerosos libros, entre ellos uno sobre cómo enseñar gramática. Su nuevo libro 'Enseñar matemáticas', puede revolucionar la enseñanza de las matemáticas en Primaria.

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-Es usted el azote de las cuentas.

-Hay que acabar con ellas cuanto antes. Enseñar a  hacer cuentas es antinatural y no sirve para nada en la vida diaria. Libremos a los niños de ese martirio.

-¿Qué ofrece a cambio?

-Una fórmula para calcular en la que cada niño pueda hacerlo según su capacidad y su estrategia. Unos pueden calcular en un santiamén y otros lo van deduciendo más despacio, pero lo hacen. Con el sistema de las cuentas, todos están obligados a hacerlo de la misma manera y sin razonar lo que hacen.

-¿Y qué tiene de malo hacerlo como siempre?

-Las cuentas fueron inventadas como un artilugio para facilitar la contabilidad de los adultos, no como un método pedagógico para los chavales. Hoy, ni los comerciantes hacen cuentas, calculan las máquinas.

-El experimento se está llevando a cabo en varios colegios. ¿Qué tal va?

-Los resultados están ahí. Niños de colegios muy humildes obtienen resultados muy por encima de otros con mejor contexto. Y no tiene mayor mérito. Los niños que aplican el sistema ABN (Cálculo Abierto Basado en Números) tienen una técnica. Los otros, no.

-Ha publicado un libro con su método. Entiendo que es para los profesores.

-Y también para los padres. Hay muchos que se han interesado a raíz de los trabajos que se han publicado.

-¿No es contraproducente que se haga una cosa en casa y otra en el colegio?

-En absoluto. Cuando los niños aprenden a desmenuzar grandes cifras, hacer las cuentas tradicionales, que al fin y al cabo es una fórmula de tratar exclusivamente con dígitos, es muy sencillo.

-¿Entonces?

-El problema de las cuentas es que son abstractas. No tratan de algo que los niños comprendan. Cuando empecé a trabajar en el método, hace bastantes años, lo hice porque enseñábamos a los niños cosas que muchas veces ni nosotros comprendíamos. En este sistema de cálculo los niños saben lo que están haciendo y por qué lo están haciendo.

-¿Me puede poner un ejemplo?

-Uno muy reciente. Esta mañana he visto a una niña de ocho años solucionar una raíz cuadrada.

-Venga... ¿cómo fue eso?

-Sencillo. La pregunta era qué dimensión tenía que tener la pared cuadrada de una casa en la que había que colocar  un máximo de 666 azulejos. Estimó, se fue aproximando, calculó. Es un cálculo natural. Es como los decimales. No enseñemos decimales, los niños saben perfectamente que diez céntimos no son un euro, sino 0,1 euro porque con diez céntimos no pueden comprar las mismas chucherías que con un euro. Calculemos con la realidad.

-La cuenta de la vieja, vaya.

-Si es que el ser humano calcula de manera innata, siempre lo ha hecho, antes de que existieran las escuelas. Por eso le digo que las cuentas son antinaturales.

-Bueno, pero en toda Europa enseñan cuentas y están mejor en matemáticas que nosotros.

-Los primeros resultados apuntan a que con este sistema daríamos un salto enorme y se cumple además el requisito principal: que lo que se enseña sea útil para la vida diaria. Y dice usted Europa, pero los orientales no saben lo que es una cuenta porque ellos han aprendido a calcular con ábacos y todo el mundo sabe que los países orientales están más avanzados en matemáticas.

-¿Sirve también para los problemas?

-Es que es la base. Los problemas son de ida y vuelta. Lo primero que hay que enseñar al niño es a describir una situación. Tienes doce caramelos, cierra los ojos, ahora sólo tienes cinco. ¿Qué ha pasado? Que lo plantee él, que haga él el enunciado. Pero nuestros niños hacen los mismos problemas que hacían sus bisabuelos. No es que no comprendan los enunciados porque sean tontos, es que hay enunciados incomprensibles para ellos.

-¿Cree que verá la desaparición de las cuentas?

-Empezamos en junio de 2009 con una profesora y 25 niños. En noviembre de 2010 tenemos 32 colegios, 72 profesores y 1.700 niños en Andalucía, más algunos colegios en Madrid y Cantabria. También se utiliza en niños de Secundaria con dificultades, en la educación de adultos... Quizá yo no lo vea, pero las cuentas tienen los días, bueno, los años, contados.

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