El uso de los todoterrenos se limitará todo el año en la aldea

  • Las hermandades visitan los caminos por donde transitarán en su peregrinación

Los temporales de este invierno han causado graves daños en la aldea del Rocío hasta tanto que el alcalde de Almonte, Francisco Bella, reconoció ayer que el plan que se viene aplicando en los últimos doce años necesita una revisión. La razón no es otra que está desapareciendo los áridos en las calles de la aldea. En algunas de ellas el nivel ha descendido medio metro. Por eso se ha previsto una nueva actuación tras las actuaciones de urgencia que se han tenido que acometer.

No obstante, ha dicho que las calles seguirán siendo de tierra y más cuando se pretende que El Rocío sea patrimonio de la humanidad. Para ello se tomarán medidas como unos nuevos desagües más apropiados, así como restringir durante todo el año el uso indiscriminado de todoterrenos. Lo que se pretende, en palabras de Francisco Bella, es que se utilice cada vez más para el tráfico de vehículos a motor los callejones de Servicio. Además, está previsto que como calles de servicio queden el Ajolí y Lince, atendiendo así a las necesidades de las 3.000 personas que aquí viven durante todo el año.

Por otra parte, según Europa Press, la Hermandad Matriz, junto a la Guardia Civil, la guardería de Doñana y otras hermandades rocieras, han comenzado la visita sobre el terreno de los caminos por los que transitarán las hermandades durante su peregrinación a la aldea almonteña. El presidente de la Matriz, José Joaquín Gil Cabrera, ha indicado que la supervisión ha comenzado con el camino de Moguer, donde se ha detectado acumulación de agua, por lo que se realizará un tramo por carretera, aunque sólo afectará a Isla Cristina y Moguer.

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