Los rocieros cantan y bailan en la aldea haciendo frente a la crisis

  • La sensación general es que la animación en las casas ha decaído sensiblemente con respecto a otros años · La temperatura, algo más suave de lo normal, ha dejado huella

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Desde que los peregrinos llegan a la aldea de El Rocío su pensamiento está en la madrugada de Pentecostés cuando la Virgen del Rocío sale de su ermita y empieza la procesión. La jornada del sábado es una cuenta atrás hacia ese momento a pesar de que se celebra uno de los acontecimientos centrales de la romería, la presentación de las 106 hermandades filiales ante la Blanca Paloma y la Hermandad Matriz de Almonte.

La mañana de ayer estaba fresca en la aldea. Las chaquetillas cortas y los jerséis, ya avanzada la mañana, indicaban que los rocieros iban a pasar poco calor este año en la aldea. De hecho la noche anterior había sido más que fresca, tanto que parecía que había dejado a medio gas las ganas de cante y baile en las casas. Esto y la crisis han influido en la romería de este año. En la Hermandad de Niebla lo tienen claro. Lola una de las integrantes de la junta de gobierno comenta que “los mileuristas que tengan dos niños están haciendo cuentas porque, al año que viene, se lo va a pensar dos veces antes de venir. Aquí no lo hemos notado porque, incluso, ha venido más gente que otros años, pero todos están echando números”. También señala que “nosotros lo hemos notado menos porque el mismo plato de garbanzos que te comes en casa te lo vas a comer aquí. Lo cierto es que el año pasado no se cabía en esta calle el viernes por la noche y este año no pasaba”.

El hermano mayor iliplense Jesús Peña ha arrastrado a mucha gente joven de su pueblo, más que a mayores.

La misma sensación de crisis tienen en la Hermandad de Escacena del Campo donde comentan que el ir y venir de otros años ha decaído sensiblemente. La hermana mayor Maria Luisa Borrero asegura que “para todo el mundo no es imprescindible venir al Rocío y, desde luego, lo que aquí se ha visto otros años en la noche del viernes, no ha pasado este año”. Sin embargo reconoce que su hermandad no sólo ha mantenido el listón sino que lo ha aumentado porque “de 8 ó 9 módulos que se suelen ocupar habitualmente, este año hemos pasado a 12”.

También es cierto que las hermandades pequeñas son como una gran familia. Ella ha venido bien acompañada por buena parte de su familia y un nutrido grupo de amigos. La espera de cinco años desde que se apuntó a la lista para ser hermana mayor ha merecido la pena porque la experiencia “es inolvidable”.

Pero si alguien está disfrutando de este Rocío es la tía Rafaela de Hinojos, que a pesar de ser una ferviente rociera es la segunda vez que disfruta de los cinco días de romería. “A mi marido no le gusta el Rocío -explica-, así que todos los años hago el camino y me vuelvo”. Pero el año pasado y éste, dos de sus sobrinos han llevado a la hermandad hasta la aldea almonteña, lo que le ha permitido participar al cien por cien en la romería. “Ya no podré volver hasta dentro de siete u ocho años cuando otro de mis sobrinos vuelva a coger la vara, si es que vivo”, apostilla.

El hermano mayor de Hinojos, José Diego Palma, ha disfrutado de la romería a cuentagotas por culpa de la fiebre que le ha mantenido en la cama a ratos durante los dos últimos días. Ayer trataba de hacer frente a los 40º con pastillas y red-bull. Su padre que le prometió cuando tenía 8 años (ahora tiene 19) que sería hermano mayor también ha notado la crisis. Asegura que “se aprecia que hay menos gente; siendo muy optimistas ha bajado entre un 8 y un 9%”.

La hermana mayor de Bollullos, Consuelo Camacho, se siente orgullosa de haber recuperado la tradición de salir a caballo del pueblo. Mientras que Francisco Javier Morgaz, hermano mayor de Isla Cristina, espera con ilusión la mañana del Lunes ya que ha logrado reunir a tres párrocos para que, junto al Simpecado isleño, reciban la visita de la Virgen del Rocío.

Los fogones del Rocío los ha puesto a todo gas la Denominación de Origen de Vinos y Vinagres del Condado de Huelva que ha organizado unas jornadas de maridaje de varios productos andaluces de alta calidad como el aceite de Estepa, los espárragos de Huetor-Tajar y el jamón de Huelva, para hacer degustaciones regadas con los caldos onubenses. Ayer le tocó el turno al cocinero Celedonio González Márquez del restaurante El Camino de Almonaster la Real.

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