Con el aire marinero que no se quiere perder

  • No hubo valla que impidiera a Emigrantes a encontrarse con la Comandancia de Marina en su salida

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Emigrantes quiere seguir pasando por la Comandancia de Marina en su despedida de Huelva y ayer no hubo nada que se lo impidiera, aunque los obstáculos fueron muchos. Una plaza Doce de Octubre en obras y una valla que anuncia que esto se va a cerrar a los rocieros si nadie lo impide. Muchas veces se le ha escuchado al comandante de Marina, con palabras siempre de aliento, de alegría en la despedida, de regalar un beso para que lo lleven hasta la Blanca Paloma, la Salve de los Marineros... Este año también las hubo, pero al comandante se le notaba algo triste y reivindicativo, esperemos que nadie le diga nada pues razón le asiste. Comprendía los avances urbanísticos de la ciudad que van a mejor, pero decía que “nosotros somos parte del camino y no queremos dejar de serlo”. Así de claro, no podía decirlo mejor aunque el dichoso micro no dejaba escuchar bien otra parte de su discurso, pero esa sí quedó bien clara.

Avante toda y entre el tamboril y la salve ponía ayer rumbo a las marismas almonteñas la Hermandad de Emigrantes, sin verse quebrada su tradición. Hicieron un gran esfuerzo porque vaya trabajo para los carreros gobernar los mulos en esas cuatro vueltas en escasos metros. Con ello Huelva conoció que hay una calle que se llama Cádiz, junto al nuevo mercado y que como ya está la avenida de Cádiz bien pudiera dedicarse esta a Juan Ortiz, por todo aquello que hizo para hacer realidad el mercado. Pero había que ver entrar los carros en la avenida de Sanlúcar de Barrameda, el espectacular trabajo de los mulos en la vuelta y de fondo el alto edificio que venía a decir que es posible compatibilizar tradición y futuro. Lo que no se vio claro es que con lo fácil que era asentar el albero de la obra y dejar pasar a los romeros. Los rocieros de Emigrantes dejaron claro que este sí es camino rociero y que no debe haber nada que lo impidan, que no hay mejor diseño de ciudad que la que compatibiliza tradición y futuro, con el colorido de los carros atravesando Doce de octubre, Emigrantes visitó ayer a Huelva de todos su color, con esa generosidad de sus carros que pusieron las filigranas en miles de flores. Color como el de su carreta que quedó exuberante con las manos del florista José Brioso.

“¡Emigrantes, que la Virgen nos espera! ¡Vámonos para El Rocío!”, con estas palabras del hermano mayor, José Antonio Hispano, se ponía en marcha la comitiva rociera de la Hermandad de Emigrantes a la que daba escolta las palmeras del paseo de la glorieta, en una ciudad que se despertaba con el cohetero y el tamboril. Con los vivas de la gente y el sonido del campanil se cerraba las puertas de la capilla y se abrían las de Huelva. Hasta la capilla fue Manuela Parralo, portavoz del PSOE, quien llevaba un ramo de flores. Una salida en la que estaba pendiente del buen discurrir el concejal de Cultura, Manuel Remesal. Estos primeros compases de la mañana son de Emigrantes para cumplimentar con los cuerpos de seguridad, primero con la Policía Local, que este año iba a caballo, lo mismo que la Policía Nacional que en la Comisaría los recibía con la salve de la Coral de la Sagrada Cena. Allí estaban el subdelegado Manuel Bago y el comisario jefe Miguel Rodríguez Dueña.

Era cuando la gente cantaba eso de “qué bonito El Rocío por la mañana... cuando los tamboriles tocan diana”. Así con esta alegría hasta la Comandancia de la Guardia Civil, donde el teniente coronel José Antonio Hurtado, entregaba una bandera para la comandancia y que pedía para que la llevara en la carreta junto al Simpecado. No le faltaron elogios pidiendo que fuera bendecida, para que esta bandera española “sea rociera”, “el color más bonito que lleváis al cuello”, en referencia a la cinta de la medalla. Le cantó el coro de la Guardia Civil, que se alegraba de que Emigrantes estuviera como cada Primavera ante la puerta de la Comandancia. Le siguió la salve rociera que cantaron los pequeños del colegio Manuel Siurot que aguardaban junto a la plaza de toros.

Como bajo palio entraban los romeros con la carreta de la concha peregrina en el paseo de la Independencia. Una estampa de siempre, que recuerda a Emigrantes saliendo de los Dolores y que ahora se completa con esa parada ante la puerta de la Santa Iglesia Catedral, donde le esperaba y ya haciendo una tradición el obispo de Huelva, monseñor José Vilaplana Blasco, quien rezaba la salve y deseaba buena peregrinación y buen viaje. Destacaba que lo bonito es ver que entorno a la alegría festividad de la mañana está la Virgen del Rocío, que todos caminan junto a Ella.

Así Emigrantes, con la bendición del obispo, se iba adentrando en el centro de la ciudad, lo hacía por San José, donde la asociación de comerciantes de este entorno recibía a los romeros con el grupo Albero que ambientaba la mañana y cantó la salve rociera . Allí el presidente de la asociación, José Antonio Muñoz Lozano hacía la ofrenda floral.

Con ese beso que el sol regala a la carreta de Emigrantes cuando enfila la calle Puerto llegaba hasta la altura del monumento a la Inmaculada Concepción, donde se volvía a realizar la ya tradicional ofrenda floral de la Hermandad de Emigrantes. Una calle con muchas emociones, desde la suelta de palomas que realiza cada año Manoli y que recordaba a Mari Luz y a sus padres, la parada de esa petalada inmensa que hace el colegio del Santo Ángel, para antes de llegar a La Palmera volver a parar en la ofrenda de flores de las Esclavas, en el paseo de Santa Fe. Un día especial también para los alumnos del colegio de las Madres Agustinas, los del Safa Funcadia y del María Inmaculada.

De esta algarabía había que llegar a ese oasis que hace Emigrantes que deja la bulla de la Gran Vía para ir hasta la plaza Niña a visitar a las Hermanas de la cruz, sin duda un momento de esos que se guardan esperando que se repita el próximo año._Salve y ofrenda de flores. Para retornar así hasta esa Gran Vía abarrotada de torres de televisiones que lo ocupan todo, que han desplazado a esa gente que siempre gustaba tener de anfiteatro las escalinatas del antiguo edificio de Hacienda.

Aquí se estrenaba Petronila Guerrero que los recibía por vez primera como presidenta de la Diputación. Petalada desde el pretil de la azotea del Ayuntamiento, donde ya casi no cabe gente. A pie de acera el alcalde Pedro Rodríguez recibía a los romeros, y más petalada a las puertas de la Subdelegación. Luego sería la otra parada oficial en la Delegación de la Junta de Andalucía por Gabriel Cruz.

En la parroquia de la Concepción hubo salve del párroco Antonio Bueno, acompañado por Diego Capado y más salve en la avenida de Sanlúcar de Barrameda, sintiendo el aire de la Ría cuando se volvía a las doce el Simpecado a los peregrinos. De aquí a la Comandancia de Marina y abriendo así rumbo a la aldea almonteña.

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