Los usuarios hacen caso omiso al cierre del paseo de El Manantial

  • Las vallas colocadas por el Ayuntamiento son ignoradas sistemáticamente ante lapasividad institucional mientras planea el riesgo de nuevos desprendimientos

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"Acceso cortado por derrumbamiento, disculpen las molestias". Ese es el lema que reza entre las dos vallas colocadas ayer desde las dos de la tarde por la Concejalía de Protección Civil para evitar el paso de bañistas a la zona afectada del paseo marítimo de El Manantial.

Técnicos y bomberos se personaron ayer en la zona y la inspeccionaron por espacio de más de media hora, después de la advertencia realizada por Demarcación de Costas de que existe "riesgo de desprendimientos".

El derrumbe de parte del terreno y un muro de contención sobre el paseo marítimo durante la mañana del pasado sábado obligó al Ayuntamiento a cerrar al tránsito una parte del paseo ante la posibilidad de avalanchas hasta que los técnicos no evalúen la situación y se retiren los sedimentos acumulados.

El peligro de que se produzcan nuevos aludes de piedras, hormigón y arena en el paseo parecía no preocupar a muchos de los bañistas, que durante toda la tarde de ayer saltaron la valla mientras oían de fondo la misma cantinela por parte de los miembros de Protección Civil: "Si pasáis es bajo vuestra responsabilidad". Algunos de ellos marchaban acompañados de personas mayores y niños de corta edad y atravesaban las protecciones carrito de bebé en mano. "Yo paso, ya soy mayorcito, voy bajo mi responsabilidad", espetó uno de ellos mientras apartaba a un lado la valla.

Tras más de una hora de paso ininterrumpido de bañistas, se personó en el lugar una pareja de agentes de la Policía Local, que explicaron resignados que "la orden que se ha dado es de prohibición total pero aquí no va a haber un policía todo el tiempo plantado, cada uno pasa bajo su responsabilidad". Poco después un matrimonio se aventuraba más allá de las vallas ante sus ojos sin recibir recriminación alguna, mientras otros optaban por cruzar a través del mar. La consciencia del riesgo no ha calado entre los usuarios de la playa, y las advertencias caen en saco roto convirtiendo en algo arriesgado una actividad lúdica como el baño.

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