Una primera comunión en el camino

  • Los romeros portuenses llegarán a media tarde a El Rocío tras dos días de camino. Ayer el obispo ofició la misa conjunta con la filial de Jerez en la que una pequeña portuense recibió el sacramento por primera vez

Jara del Rocío García Morales, una pequeña rociera de 9 años, recordará que una mañana de mayo, en un privilegiado lugar como es el pinar que rodea el palacio de Marismillas del coto de Doñana, recibió de manos del obispo su primera comunión. Iba vestida con un traje de gitana completamente blanco, con un pañuelo que le cubría el pelo del mismo color y con una cruz de tonalidad plateada y su medalla de la hermandad del Rocío de El Puerto. Jara se unió ayer a una lista no escrita de aquellos que recibieron su primera comunión camino de la ermita. La pequeña recibió el sacramento durante la misa que anualmente realizan las filiales portuense y jerezana en Marismillas en la mañana de la segunda jornada de tránsito a la aldea de El Rocío. Nuevamente, el obispo jerezano, Juan del Río, ofició esta eucaristía en la que concelebraron Fray Martín Alexis Pascual, que acompaña a Jerez y que pregonó la Semana Santa portuense en 2006, y Carlos López Segovia, párroco de El Carmen y San Marcos que ayer acompañó durante unas horas a los romeros portuenses.

En su homilía, el prelado asidonense instó a no quedarse en una visión folclórica de la romería sino a buscar su verdadero sentido, el espiritual. Al respecto señaló: "El Rocío es algo más que una imagen. Son personas que bajo una fe cristiana buscan en la Virgen el amparo y la guía para su vida". Asimismo instó a todos los romeros a cumplir tres preceptos durante el camino: "confesar, comulgar y rezar". Y al igual que señalara el pasado martes en El Puerto, advirtió de que hay personas que "asisten" al Rocío "pero no lo hacen" ya que no lo realizan con "espíritu cristiano".

Ayer fue el segundo día consecutivo que Juan del Río estuvo con la corporación portuense. Ya había estado previamente en la misa de romeros de la mañana del martes en la ermita del caminante.

Los jóvenes piteros de la hermandad (Blanca, Cristina, Ignacio, Alejandro y Ana) fueron los encargados de poner la nota musical a una eucaristía en la que se mezclaron romeros portuenses y jerezanos, únicamente diferenciables por las medallas de sus respectivas ciudades.

A su término, el prelado jerezano se acercó hasta el lugar donde había pernoctado la comitiva rociera portuense para el rezo del Ángelus. Otros años, esta oración se realiza en el camino. Ayer, debido al retraso en el inicio de la misa de romeros, se decidió emprender la marcha prevista para la jornada tras el rezo del mediodía. El prelado estuvo acompañado en Marismillas de los miembros de la delegación diocesana de hermandades y cofradías. Entre ellos se encontraban el delegado diocesano, Joaquín Perea, que llevaba la medalla de las dos filiales (Perea ha sido este año pregonero del Rocío portuense). Junto a él estaba el secretario, Francisco León, y el vocal de tesorería, Manuel Pina.

Pasado el mediodía se iniciaba la segunda jornada de camino, la más dura ya que hay que pasar el sistema de dunas del parque nacional, entre ellos el bello pero dificultoso Cerro de los ánsares, el más grande del enclave protegido. Es en este punto donde se ven las habituales estampas de todoterrenos y tractores atascados en la arena. No obstante, para hacer más liviano este paso favoreció el ligero descenso de las temperaturas de la jornada de ayer y la ausencia de un día soleado. Pasar los cerros del trigo y de los ánsares con calor se hace muy más complicado.

Al cierre de esta edición, la corporación rociera llegaba al carcelín de las lindes, muy próximo al palacio de Doñana. A media tarde de hoy, en torno a las cinco, está previsto que los romeros portuenses salgan del parque nacional de Doñana para dirigirse hasta la aldea por la carretera de Matalascañas. Sobre las siete de la tarde, el simpecado portuense llegará a su casa de hermandad en la plaza mayor de El Rocío. En la jornada de hoy, la comitiva tiene que acelerar algo más su transitar por el interior del parque ya que tiene que adelantar a la hermandad de Sanlúcar, la más populosa de las que pasan por el coto.

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