Una casa en peligro de derrumbe alberga a dos familias con niños

  • El Juzgado decretó el desalojo frustrado de los ocupantes ante la extrema situación, tras inhibirse el Ayuntamiento

Una espada de Damocles pende sobre dos familias que viven en una casa de la calle Chanca, 33. La casa está declarada en estado de ruina por un decreto de Urbanismo desde el mes de abril, sin que desde entonces el Ayuntamiento haya buscado alternativa para realojar a ambas familias, pese a los requerimientos de la propiedad. Tal como señalan los dueños del inmueble, ambas familias ocuparon la casa ilegalmente, después de que los antiguos inquilinos se marcharan de mutuo acuerdo y tras tabicarse las puertas y ventanas, como medida preventiva ante el mal estado del edificio, lo que no impidió la entrada de los nuevos ocupantes mediante el método de "la patada en la puerta".

Después de varios meses residiendo en el ruinoso lugar, las lluvias de los últimos días han llevado la situación a un extremo insostenible, con nuevos desplomes de techos y el desprendimiento de varios muros y tabiques. Las cubiertas amenazan con venirse abajo como un castillo de naipes, lo que supondría una tragedia, ya que además de los adultos, varios menores, al menos un niño de cuatro años y un bebé de pocos meses viven junto a los escombros, en condiciones insalubres.

La situación ha llegado a tal punto, que el Juzgado número 1 emitió este viernes pasado un auto en el que ordenó el desalojo urgente de la casa, debido al peligro que supone para la integridad física permanecer en el edificio.

Varios agentes de la Policía Nacional, acudieron a la casa para dar cumplimiento al auto de desalojo judicial, informando a las familias del peligro que corrían sus vidas en caso de permanecer en los cuartos que ocupan, pese a lo cual decidieron quedarse en el edificio, cuya situación se deteriora por horas debido a las lluvias y al mal tiempo.

Ayer mismo, el peso del agua produjo nuevos desprendimientos, y existen dudas de que los puntales instalados puedan resistir. La propiedad del edificio advierte que en el caso de que los techos se desplomen por completo, la responsabilidad recaerá en el Ayuntamiento, que habiendo decretado la ruina y pese a los múltiples requerimientos, se ha inhibido y no ha tomado las medidas preventivas de desalojo para salvaguardar a las familias, y en especial a los niños.

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