Navidad | los festejos llegan a su fin

La mejor cabalgata de los últimos años

  • El horario matutino no impidió que las calles de El Puerto se llenaran para recibir a Sus Majestades

  • La animación destacó en un recorrido bien organizado

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La cabalgata de Reyes Magos vivió ayer una de sus jornadas más brillantes en El Puerto, y eso a pesar del cambio de horario a tempranas horas de la mañana, por el miedo a la anunciada lluvia que caería por la tarde-noche.

Aunque en los primeros momentos había poca gente en la calle, a partir de las diez de la mañana los portuenses se fueron animando y salieron a saludar a Sus Majestades, cuyas carrozas partieron desde la Plaza de España a las diez y media. Antes el alcalde, David de La Encina, había entregado las llaves de la ciudad a los Reyes y tras unas palabras de Sus Majestades dirigidas a los niños (que fueron traducidas además al lenguaje de signos por parte de la Estrella de la Ilusión), la comitiva se encaminó a la plaza de España donde tuvo lugar la adoración al Niño Jesús y la posterior ubicación de cada rey en su carroza.

Durante las primeras horas de la mañana el cielo estuvo encapotado y se pudieron vislumbrar algunas gotas que podían haber empañado la cabalgata. Sin embargo durante el transcurso de la mañana, a partir del mediodía, el sol asomó entre las nubes.

Así, las únicas lluvias que tuvieron lugar fueron las de caramelos y juguetes que los Reyes Magos provocaron por las calles de la ciudad. Niños y padres se acercaban a las lindes del desfile para poder recoger el mayor número posible de obsequios y chucherías. El ambiente fue festivo y lúdico en todo momento a pesar del cambio de hora.

El público acogió a Sus Majestades con gran ilusión, como todos los años. Pero sin duda alguna, este año la novedad han sido las animaciones de la empresa Brotons, que contaron con dinosaurios e insectos de gran tamaño que bailaban y se desplazaban al ritmo de la música, además de estar aderezados con algunos efectos especiales. También se pudo ver por primera vez la carroza de Puerto Sherry, presidida por un muñeco de nieve pirata y sus grumetes infantiles. La fábrica de juguetes ha sido otra novedad en el cortejo del desfile de 2018.

Durante el desfile se repartieron unos 3.000 kilos de caramelos, 90.400 bolsas de gusanitos, 45.400 unidades de chocolate a lo que hay que sumar lo conseguido por los Reyes, consistentes en 3.750 conos de chucherías; 4.500 esponjitas; 5.000 chocolatinas; 3.000 chupetes de caramelos; 1.500 bolsas de patatas; 1.000 paquetes de gusanitos con spinker; 6.000 bolsas pica-pica; 4.500 dráculas y 400 kilos de caramelos, además de algunos regalos sorpresa que fueron los que arrancaron más gritos de júbilo a los más pequeños.

Hay que decir que como ya se ha venido demostrando en anteriores ediciones, los caramelos de gominola han sido todo un acierto, dándose el caso de que los espectadores ya ni siquiera se agachan para recoger los caramelos "duros", que son literalmente despreciados y se quedan en el suelo en su gran mayoría.

El recorrido transcurrió con total normalidad y sin ningún incidente y el cortejo del desfile pudo disfrutar de la acogida y el calor de la población portuense que se volcó con la cabalgata. La animación fue la tónica dominante, con música marchosa durante todo el recorrido y sobre todo, la ausencia de parones dignos de destacar, salvo los necesarios para reponer golosinas.

Este evento es siempre uno de los más esperados por los familiares y niños de El Puerto y en esta ocasión la cabalgata no defraudó, siendo el comentario generalizado en la calle que ha sido la mejor de los últimos años.

Una vez finalizada la cabalgata en el Castillo de San Marcos, cuya plaza se llenó a rebosar para recoger los balones que lanzaban Sus Majestades desde las almenas del histórico edificio, los Reyes Magos visitaron por la tarde la residencia de Afanas y posteriormente se dirigieron al Hospital Santa María de El Puerto, donde pudieron visitar a los enfermos allí ingresados. A las ocho de la tarde los ancianos de la residencia El Madrugador pudieron disfrutar de la compañía y el calor de Sus Majestades, así como posteriormente los niños de Apadeni.

También por la tarde se repitieron las largas colas de público que se forman cada año a las puertas del centro cultural Alfonso X El Sabio, para recibir en mano un balón o un peluche de parte de Sus Majestades.

Hoy las casas de los portuenses se habrán inundado de regalos, risas y alegría. Los más pequeños estarán disfrutando en este momento de sus nuevos presentes, finalizando de este modo una Navidad dotada de cambios repentinos pero ante todo de tranquilidad.

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