Un mazazo en El Puerto, la ciudad natal de Esperanza Jiménez

  • Esperanza Jiménez, madre de dos hijas, era una gran aficionada a los viajes

La inmobiliaria Jiménez Ruiz, que regentaba la fallecida. La inmobiliaria Jiménez Ruiz, que regentaba la fallecida.

La inmobiliaria Jiménez Ruiz, que regentaba la fallecida. / Andrés Mora

La noticia de la muerte de Esperanza Jiménez Ruiz cayó como un mazazo en El Puerto de Santa María, su ciudad natal. Pasadas las cinco y media de la tarde, dos empleadas trabajaban a duras penas en la inmobiliaria Jiménez Ruiz, ubicada en la céntrica calle Luna, atendiendo a los clientes entre llamadas de periodistas y amigos de la familia. “No sabemos nada”, decían a todo el que preguntaba, mientras en las pantallas de sus ordenadores aparecía la noticia que ya todos los digitales publicaban como última hora.

Uno de los hermanos de Esperanza, arquitecto del Ayuntamiento portuense recientemente jubilado, conocía la noticia también a media tarde, y no daba crédito a lo ocurrido. “Hace diez minutos que me he enterado”, explicaba Humberto Jiménez, impactado por la noticia, y pensando en cómo localizar y dar la noticia a sus dos sobrinas, las hijas de Esperanza, una de las cuales reside en Mallorca y la otra en Alemania.

Al parecer el viaje de Esperanza Jiménez y su hermano José Luis, al que acompañaba también su esposa, se había iniciado hace aproximadamente dos semanas, y en sus planes se encontraba también visita otros países como Perú.

La empresaria, vinculada desde hace muchos años al sector inmobiliario, era una gran aficionada a la arquitectura y a los grandes viajes y prácticamente realizaba uno cada año, a diferentes lugares del mundo.

El local en el que se ubica hoy la inmobiliaria Jiménez Ruiz fue, hace ya unos 40 años, la papelería Jiménez. Esperanza era una persona muy conocida en la ciudad. Vecina del centro de El Puerto, quienes la conocían destacan de ella su simpatía y su vitalidad, así como que era una persona muy positiva, una magnífica conversadora y una gran madre.

Nacida en el año 1950, estuvo casada con el psiquiatra Benito Gago García, fallecido a principios de los años 90, uno de los hermanos del que fuera alcalde de El Puerto, Fernando Gago, con cuya familia seguía manteniendo una muy buena relación.

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