El comedor social de Sol y Vida abre de nuevo tras quince días cerrado

  • Una pelea entre dos usuarios motivó la clausura temporal de las instalaciones, que desde ahora tendrán un vigilante

El comedor social que gestiona la asociación Sol y Vida en la calle Cruces abrirá el próximo lunes sus puertas, después de haber estado cerrado las últimas dos semanas a raíz de un desagradable incidente ocurrido en las instalaciones . En concreto, el motivo que desencadenó el cierre del comedor fue una fuerte pelea entre dos de los usuarios, que acabó incluso con heridos. Tras ese episodio y por motivos de seguridad la junta directiva de Sol y Vida decidió cerrar temporalmente las instalaciones y solicitó al área municipal de Bienestar Social la presencia de un vigilante jurado en las instalaciones durante el tiempo que estas permaneciesen abiertas, tal y como ocurre en otras dependencias como la propia sede de Bienestar Social o el Ayuntamiento.

La presidenta de Sol y Vida, María del Carmen Cerezo, quiso agradecer a la concejala de Bienestar Social, Mariola Tocino, su interés en la resolución de este asunto, que se ha solucionado tras acceder el Ayuntamiento a ofrecer los servicios de un guarda de seguridad en el comedor a partir del próximo lunes.

La presidenta de la entidad quiso además pedir disculpas a las entidades y personas a título particular que habitualmente colaboran con ellos en la aportación de alimentos, y que durante estas últimas dos semanas han acudido a las instalaciones encontrándolas cerradas. Durante estos días se podía ver en la fachada del comedor un cartel en el que se advertía del cierre temporal de las instalaciones "hasta nuevo aviso".

Tras una reunión de la junta directiva celebrada ayer mismo, se acordó la apertura para el próximo lunes.

El horario de funcionamiento será el mismo que hasta ahora, de 09:00 a 14:15 horas de lunes a viernes y de 09:00 a 11:15 horas los sábados. El comedor está atendido por voluntarios que realizan turnos para que las puertas estén siempre abiertas a las horas acordadas, contando además con un servicio de duchas para personas sin techo.

Es la primera vez que el comedor tiene que cerrar sus puertas por un conflicto de estas características, pero en prevención de nuevos sustos sus responsables han preferido garantizar la seguridad con la vigilancia de un profesional que estará en el centro mientras se encuentre abierto al público.

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