La falta de clientela provoca el cierre de muchos comercios de la ciudad

  • El descenso en el consumo evita la rentabilidad necesaria para mantener el negocio · Apenas ningún empresario achaca la situación a la escasez de aparcamientos o de franquicias multinacionales

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Estas pasadas Navidades echaba el cierre una de los establecimientos más conocidos y populares del centro de la ciudad, la frutería Vela, en la Placilla. Hoy, desde la calle se puede ver que del negocio familiar sólo quedan los mostradores y dos enormes calabazas. Las ventas apenas le daban lo justo para sobrevivir.

No es un caso único. En los últimos meses, sobre todo desde verano, según los afectados, muchos pequeños comerciantes de la ciudad están viéndose obligados a cerrar definitivamente por la falta generalizada de clientela, ya sean de nuevos emprendedores o veteranos negocios familiares. También en la Placilla han desaparecido tres comercios y en varios locales vacíos cuelga el cartel de 'se alquila', como en la antigua oficina de asesores financieros Quanthium.

En estos días de febrero, tras la cuesta de enero, los carteles de rebajas se confunden con otros de "liquidación total por cierre" o de "se traspasa". Tristes avisos de que no hay manera de remontar un vuelo que lleva largo tiempo a ras de suelo. Y la situación ya está en boca de todos; clientes y comerciantes.

En la calle Luna, cerca de la plaza Juan Gavala, la tienda de regalos Detalles lleva dos años abierta, pero la ausencia de clientes no ha dejado otra opción que la de cerrar el negocio. Lo mismo ocurre con la tienda de ropa Aparte, en la calle Larga, esquina con Palacios. Este negocio lleva abierto nueve años, pero ahora la situación es insostenible y a final de este mes se prevé su cerrojazo.

En esta ocasión, los comerciantes afectados ya no hablan de falta de incentivos, a cargo de las administraciones públicas, ni de ausencia de franquicias multinacionales que den vida a la ciudad. Tampoco mencionan la manida excusa de que faltan de aparcamientos en el centro que faciliten el acceso a las zonas comerciales. Se trata claramente del descenso drástico en el consumo. "La gente no tiene dinero para gastar y ya ni siquiera sale de compras", apunta un comerciante del centro. "El centro por las tardes, da miedo de lo vacío que está", añade.

Sin embargo, esta situación no es exclusiva de la zona del casco antiguo. De hecho, hay quien incluso apunta que se trata de una realidad global, en la que el estado de la economía, los altos precios y las hipotecas hacen que el consumo decaiga de esta manera. En cualquier caso, en El Puerto, los establecimientos que han cerrado o que están ahora en liquidación por cierre, con rebajas, en algunos casos, de hasta el 80 por ciento de su precio normal, también se ubican en otra importante zona comercial de la localidad: la avenida del Ejército.

Según lamenta la propietaria de Oportunity, en esta avenida, "no hay nadie que pague cuatro euros por una bufanda": no porque sea demasiado caro, sino porque no hay nadie que se vea en la necesidad de hacer este tipo de gastos, teniendo tantos problemas para pagar sus facturas y sus artículos de primera necesidad. Esta tienda lleva desde Navidad en liquidación y su responsable ha puesto en dos ocasiones el anuncio de traspaso. Sin embargo, ni siquiera hay emprendedores que se interesen por un negocio de estas características, "y más, teniendo en cuenta que apenas hay ya gente paseando por esta avenida". Ella misma, desde la puerta de su comercio, señala con el dedo los otros comercios que han corrido la misma suerte. "Hasta cuatro comercios han cerrado en el último año, entre una inmobiliaria, dos tiendas de ropa y una de muebles", agrega. Y eso que la suya no es la única en la avenida que liquida todas sus existencias a precios, a veces, irrisorios.

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