La ciudad está sin servicio de recogida de animales desde hace varios meses

  • La empresa Rotaguau, que realizaba esta labor desde hace cuatro años, ha dejado sus funciones · Algunos veterinarios se ven desbordados ante la llegada de ciudadanos con perros sin identificación

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La ciudad se encuentra sin servicio de recogida de animales desde hace ya varios meses, cuando la empresa que se encargaba de esta labor desde el pasado 2007, Rotaguau, dejó de realizar este trabajo. El propietario de la perrera con sede en Rota falleció hace algunos meses y a raíz de este hecho, la empresa ha dejado de prestar servicio al Ayuntamiento de El Puerto, que por otro lado además mantiene una deuda económica considerable con las instalaciones, como ocurre también en el caso de otros ayuntamientos a los que Rotaguau presta este servicio.

Así las cosas, desde hace ya más de dos meses cualquier persona que se encuentre un perro abandonado en la calle y trate de avisar a la Policía Local para que este sea recogido por la perrera, no tiene a dónde dirigirse, y están siendo los veterinarios los más afectados por esta situación, ya que incluso desde la misma administración se está recomendando a quienes preguntan qué hacer acudir con el animal a algún veterinario. Los trabajadores de Avila Fornell (Purina), uno de los centros veterinarios más conocidos de la ciudad, lo dicen abiertamente. Desde hace algún tiempo están recibiendo un número inusual de visitas de ciudadanos que han encontrado a algún animal abandonado y quieren dejarlo en buenas manos hasta que alguien lo adopte o se localice a su dueño.

Algunos de los animales que se localizan en la calle, aparentemente sin dueño, en ocasiones cuentan con un chip identificativo y en este caso resulta fácil localizar a sus propietarios. El verdadero problema viene cuando se trata de animales sin identificar, en cuyo caso, y ante la ausencia de este servicio municipal, la persona que los encuentra o se queda al animal o lo entrega a una protectora de animales. El problema es que la primera opción a la que recurren la mayoría de las personas es a entregar el animal en un centro veterinario. Incluso los veterinarios de Purina han tenido problemas con alguna persona que exigía que el centro se quedara con un animal encontrado en la calle, sin entender que se trata de una competencia que no tienen por qué asumir, ya que se supone que ese servicio lo debe prestar el Ayuntamiento.

Según ha podido saber este periódico, cuando el Ayuntamiento, a través del área municipal de Medio Ambiente, se encontró con este problema tras el abandono de Rotaguau, se optó por elaborar un nuevo pliego de condiciones para sacar a concurso el servicio, un pliego de condiciones que ya está terminado pero al que le falta el visto bueno del área económica para su tramitación. Por otro lado, tampoco resultará fácil encontrar a otra empresa que asuma estas competencias, ya que en la provincia no existen demasiadas firmas que cubran este sector.

Durante el mandato de la ex-edil Blanca Merino al frente de Medio Ambiente, la Concejalía trabajó conjuntamente con el área de Fomento en la elaboración de un pliego de condiciones que resultara más asequible también para el Ayuntamiento, ya que el que ha estado en vigor hasta ahora contempla una serie de cuestiones que encarecían el servicio de forma innecesaria, entre otras cosas con conceptos como la recogida del cadáver de un animal a domicilio. Ese estudio económico sirvió de base para el nuevo pliego de condiciones, que sin embargo aún está a la espera de su tramitación.

Entre tanto, y a pesar de ser un servicio obligatorio para el Ayuntamiento, la ciudad se encuentra sin la prestación del mismo y quienes más están sufriendo las consecuencias son algunas clínicas veterinarias, en las que se han llegado a entregar a seis perros en una misma semana, como señala el veterinario Rubén Marqués.

La preocupación de los veterinarios es que la situación empeore durante los meses de verano, ya que suele ser la época en la que se dan un mayor número de abandonos, por un lado por la existencia de desaprensivos que dejan a sus perros abandonados cuando les resultan una molestia -aunque la concienciación en este sentido es ahora mucho mayor entre la ciudadanía- pero sobre todo por el incremento de la población, que se llega a triplicar, y la presencia de muchas segundas residencias en las que las familias pasan el verano con sus animales y se dan también más casos de pérdidas y extravíos.

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