Un címbalo anunció la llegada de Jesús Sacramentado

  • La hermandad de Los Afligidos incorporó esta figura al cortejo de la procesión del Corpus Christi. Cinco altares se instalaron a lo largo del recorrido de la custodia

A pesar de la inestabilidad meteorológica que se preveía para la jornada de ayer, la procesión del Corpus Christi transcurrió sin incidentes climatológicos, aunque con algo de frío. Hacía años que no se recordaba una celebración de la procesión de la Sagrada Forma tan tempranera. De hecho, no habrá una tan adelantada en el mes de mayo en esta primera mitad del presente siglo. La del año que viene será el 14 de junio.

La fecha de la festividad del Corpus se establece en función de la Semana Santa (que se celebra durante la primera luna llena de la primavera). La fiesta de Jesús Sacramentado se celebra dos jueves después del Pentecostés, que a su vez es 40 días después del Domingo de Resurrección. No obstante en la mayoría de municipios la jornada se traslada al domingo siguiente ya que no es fiesta local, caso de El Puerto.

A las seis y media de la tarde se iniciaba la eucaristía previa a la procesión, que era oficiada por el párroco de la Prioral, Diego Valle Serrano. En su homilía, Valle recordaba a los fieles congregados en el primer templo portuense que la de ayer es el día "de la caridad fraterna".

El cortejo iniciaba el recorrido por las calles del centro de la ciudad en torno a las ocho de la tarde con una novedad, la presencia de un muñidor abriendo el cortejo. Este hermano, con un címbalo real en la mano, anuncia con varios toques la llegada de Jesús Sacramentado. Es un símbolo de algunas hermandades sacramentales. Hace dos años, Los Afligidos lo incorporó precediendo a la cruz de guía en su cortejo del Lunes Santo. Ayer lo hizo por primera vez al del Corpus Christi, una procesión que organiza desde 1995.

Además, la corporación de la capilla del antiguo hospital de San Juan de Dios es además de penitencia, también es sacramental. De ahí que también tenga a su cargo el mantenimiento diario de la capilla del sagrario de la Iglesia Mayor Prioral.

Numerosos pequeños, más de 200, que este año han recibido la primera comunión también formaban parte del cortejo. Iban precediendo a la representación de cada una de las hermandades y colectivos religiosos de la ciudad.

El cortejo lo presidía el paso con Sagrada Forma, que una vez más salió a la calle cargada por los costaleros de la hermandad de Los Afligidos. La Custodia, una bella obra del orfebre gaditano José Rico (y que data de 1784) iba exornada con distintos tipos de flores de tonalidad roja.

El apartado musical corrió a cargo de la banda de música del Santísimo Cristo del Amor (abriendo el cortejo) y la banda municipal Maestro Dueñas (tras la custodia).

Siete altares estaba previsto que se dispusieran a lo largo de todo el recorrido (seis de ellos participaron en el concurso que este año ha organizado el Ayuntamiento) aunque finalmente fueron cinco. El primero que fue visitado por la Custodia fue el municipal, situado junto a los pies de la estatua a la Inmaculada Concepción de la plaza de España. En ella, se ubicó una réplica de la Virgen de los Milagros, patrona de la ciudad. La imagen es propiedad del Ayuntamiento y es utilizada en los actos solemnes para ratificar el patronazgo.

Varias hermandades instalaron también sus respectivos altares. Así, la hermandad de La Soledad lo montó en la calle Luna. Sin embargo lo desmontó dado la inestabilidad meteorológica de la jornada. Lo presidía una imagen de San Francisco de Paula que se encuentra en su capilla y que es cotitular de la cofradía del Viernes Santo. Mientras, la del Nazareno lo instaló en la calle Palacios, a la altura de las bodegas Caballero, aunque finalmente también decidió retirarlo. Por su parte, la hermandad del Dolor ubicó el suyo en su casa de hermandad, en la calle Palacios con la imagen de un niño que tenía en sus manos un cáliz y una horquilla, este último símbolo de esta cofradía. También engalanó uno de sus balcones para participar en el concurso. Un balcón también exornó la hermandad del Olivo en la esquina de Luna con Nevería.

Tampoco faltó a la cita anual con la procesión de Jesús Sacramentado la asociación de belenistas Ángel Martínez, que lo colocó en el número 38 de la calle Palacios un altar con una talla de una virgen con un niño en brazos. También participaron la asociación de voluntariado de San Luis (lo ubicó en la fachada de las dependencias parroquiales de la Prioral), con una imagen de San Francisco Javier, así como la parroquia de San Francisco (con altar y balcón en la calle Vicario), con una talla de Jesús portando un cáliz. Finalmente, una cruz de mayo se instaló en un balcón de la calle Palacios por parte de vecinos de Los Frailes.

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