Un pregón de categoría para tratar de resucitar el Carnaval portuense

  • María Asunción Mateo logra meterse al público en el bolsillo con un discurso reivindicativo con el que se sacó alguna que otra espina · La comparsa de Los Majaras aportó un acompañamiento de lujo

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La noche no invitaba precisamente a salir a la calle, con un desagradable Levante persistente que había soplado durante todo el día, pero aún así María Asunción Mateo logró reunir en la plaza del Castillo a un público muchísimo más numeroso de lo que ha venido siendo habitual en anteriores carnavales. Por primera vez se habían instalado sillas en la plaza del Castillo y el público lo agradeció. Poco antes de las nueve y media de la noche hacía su aparición en el escenario, a través de la puerta principal del Castillo de San Marcos y entre una espesa neblina, la pregonera ataviada con un espectacular vestido azul de lentejuelas y una capa plateada, a juego con un tocado en los mismos tonos que la convertía en una divinidad marina, una Nereida. Escoltada por la comparsa de Los Majaras y con un telón sobre el que se veían dibujos con el inconfundible estilo de Rafael Alberti, la viuda del poeta comenzaba su intervención presentándose como una criatura del mar que hubiera recalado en esta parte de la Bahía de Cádiz. Así comenzaba su pregón pero poco a poco fue discurriendo por derroteros bien distintos en los que la pregonera realizó una acertada y profunda crítica que no dejó títere con cabeza sobre una serie de asuntos que preocupan a los portuenses. Así, María Asunción se preguntó entre otras cosas "dónde están las arboledas perdidas. Pobres ecologistas, que vigilan día y noche frente a tantos inconscientes". Habló también del paro, de las glorietas que marean al más pintado, del peligro que supone la presencia de la Base de Rota, del caos circulatorio, de las broncas infructuosas entre políticos, de la falta de aparcamientos, de la falta de luz en las calles, de la subida de la tasa de la basura... en fin, de todo aquello que ha estado en estos últimos meses en la mente de todos los portuenses. "Pepeístas, ipeístas y camaradas de Alberti. Intentemos olvidar por una noche las broncas y vivamos el Carnaval", les espetó. En cuanto a esta celebración, María Asunción Mateo animó a los presentes a salvar la fiesta, "que se está muriendo y aún se puede remediar. Esta ciudad tiene gracia de sobra para poderlo salvar", aseguró.

La pregonera también aprovechó la ocasión para sacarse alguna que otra espinita que debía tener clavada. No dudó en meterse con gracia con la estatua dedicada a Rafael Alberti a la entrada de la ciudad, de la que dijo que "es tan pequeña que la gente lo confunde con Chiquito de la Calzada. ¿Qué diría Rafael? Después de tantos años de exilio, nunca pensaría que la Guardia Civil le iba a vigilar tan de cerca", dijo en referencia a la ubicación de la efigie, ante el cuartel de la Benemérita. También se refirió a la polémica sobre el nombre del teatro, denominado Muñoz Seca tras haberse dedicado inicialmente a Rafael Alberti. "Por qué se cambio el nombre?" -preguntó-, para añadir que "han pasado ocho años y todavía esperamos que alguien nos de una explicación. Don Pedro y Rafael han sido más generosos que los que estamos aquí, ¿para qué enfrentarlos hoy?".

También tuvo recuerdos para los rumores que la persiguieron cuando se casó con el poeta, mucho mayor que ella, y se atrevió incluso con una copla: "Un hombre así, de sus años, no es bueno para marío". Pero como relató, ella cantaba por lo bajini otra copla: "No se me importan tus canas ni el decir de los demás, lo que me importa es que sepas que te quiero de verdad". María Asunción Mateo quiso resarcirse también de alguna forma de quienes decían que tras la muerte del poeta se marcharía a Madrid con los "tesoros" de Alberti. "El tesoro de Alberti es de todos los portuenses. Así lo quiso el poeta, aunque les moleste a algunos", dijo.

Una pantalla situada a un lado del escenario proyectaba imágenes del mar y se escuchaba el rumor de las olas. Con este sonido de fondo, y a los sones de una guitarra, llegó el broche de oro con unos versos de Alberti dedicados a la ciudad. El público, agradecido por un pregón valiente, divertido y cuidado, despidió en pie a la autora, que se marchó con la satisfacción de haber superado el reto con éxito.

Tras el pregón se proclamó a las ganadoras del certamen de coquineras 2008. En la modalidad infantil la ganadora fue Isabel del Carmen Márquez Alvarez, de 10 años y en la modalidad de adultas se proclamó coquinera mayor a Sandra Marchante Reinado, de 21 años. Muy acertado estuvo el alcalde con su elección de disfraz, de Rafael Alberti con su melena blanca y gorra de marinero, no así el concejal de Fiestas, Millán Alegre, que no se disfrazó.

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