Navidad Cabalgata de Reyes Magos

Los Reyes resuelven las últimas dudas

  • Los niños aprovechan la cabalgata para recordar a Sus Majestades sus peticiones

Con un tiempo casi primaveral, cientos de portuenses aguardaron en la plaza del Castillo al inicio de la cabalgata de los Reyes Magos de Oriente, desde donde partieron, montados a lomos de sus correspondientes caballos, hacia la plaza del Ayuntamiento. Allí esperaba el alcalde, Enrique Moresco, y cerca de mil personas para darles la bienvenida oficial. Desde la puerta del Ayuntamiento, el rey Gaspar brindó un discurso cargado mensajes solidarios hacia aquellos, los más necesitados, que mañana difícilmente podrán tener un regalo.

Una vez allí, a las cinco en punto, los reyes subieron a sus flamantes carrozas e iniciaron el novedoso recorrido de este año, acompañados en todo momento por la comitiva de caballistas, pajes, el Cartero Real y la Estrella de la Ilusión.

La prueba de que la fiesta de los Reyes Magos envuelve a todas las edades y a todas las nacionalidades es que Mark, un chico ucraniano de 33 años aseguraba que disfruta "muchísimo" con la cabalgata. "Es un acto que no tenemos en mi país y es un espectáculo para mi hija", indicó el joven. Aunque la costumbre en su país de origen es la de recibir los regalos con la entrada del año nuevo, Mark sonrió al decir que si su hija se levanta el día seis sin ningún presente, después de haber visto a los Reyes el día anterior en el desfile, "le da algo".

Ana, una niña de cuatro años, acudió corriendo a la plaza del Ayuntamiento porque se le había olvidado en el Castillo de San Marcos repetirle a Melchor que, junto a la bici y las gafas de ciclista que pide este año para Reyes, necesita un casco protector para completar el kit deportivo. Esta niña sonreía con los ojos brillantes ante la magia que inundó ayer las calles de la ciudad convirtiendo la tarde de peticiones y caramelos en un preludio de una jornada de ilusión y nervios.

Joaquín, de diez años, prefirió comprobar por sí mismo que Baltasar ha recibido correctamente su carta y se acercó a su carroza para refrescarle la memoria y hacer hincapié en lo importante que es este año la bicicleta azul y el robot que solicita en su escrito.

La mayoría de las personas que elige cada año la plaza del Polvorista para ver a los Reyes, lo hace por tradición, porque supone un espacio abierto y cómodo y, algunos, por superstición. Esta última razón es precisamente la que hace que mucha gente seleccione esta ubicación para saludar a sus majestades como señal de que han transcurrido otros 365 días con salud.

A pesar de que la cabalgata tuvo una gran aceptación popular, varios niños mostraron su disconformidad con que sólo se arrojaran caramelos, en vez de los habituales y polémicos balones, que la organización había suprimido.

Sin embargo, los balones, tal y como ya se había anunciado, se repartieron en el centro Alfonso X por la mañana. La novedosa iniciativa, en la que los Reyes Magos entregaban en mano los regalos a los niños, fue todo un éxito a juzgar por las largas colas que se formaron en la calle Larga y que incluso llegaron hasta Luna.

Tras una multitudinaria acogida en la plaza de España, donde se realizó la adoración al Niño, ante el belén instalado por el Ayuntamiento, los Reyes Magos prosiguieron su camino hacia el Castillo de San Marcos. A última hora, se produjo un cambio en el recorrido para pasar por Bajamar, en lugar de Misericordia. Aún así, las carrozas alcanzaron el Castillo con cerca de una hora de retraso, donde pusieron fin al desfile con los tradicionales fuegos artificiales. Al cierre de esta edición no se había producido ninguna incidencia.

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